Es imposible mantener un régimen en fin de semana. Y menos si hay puente. Y muchísimo menos si voy de visita a casa de mi hermana Lourdes (y mi cuñado Ãngel, que luego se enfada). Y es que el viernes Maribel y yo les hicimos una visita de estas que pretendía ser de médico y al final nos apalancamos de mala manera. Cuando llegamos estaba Marina, gran amiga de Lourdes desde tiempo inmemorial. Ésto me hizo mucha ilusión porque hacía mucho que no coincidíamos. Es curioso, porque para mí, tanto Lourdes como sus amigas, no han crecido. Siguen teniendo 16 años. Y el hablar de trabajo y demás con ellas me (ya sé que es una estupidez) hace mucha gracia!
Una vez se fue Marina llegó Eladia (parecía que estaban sincronizadas porque, por lo visto, se cruzaron en el portal). Eladia es otra amiga de Lourdes de juventud. Así que también me alegré mucho al verla. Estuvimos hablando de todo un poco y la verdad es que a Eladia le pasan cosas de lo más curioso.
Iba pasando el tiempo y cada vez era más cercana la hora de la cena. Mi hermana nos dijo que nos quedaramos a cenar y aceptamos gustosos. La velada estaba siendo de lo más divertida. Aunque temía yo el momento de empezar a comer. “No está Ãngel -pensé- puede que la cena sea frugal”. Y en la hora en que lo pensé! En ese momento llegó Ãngel con el hambre propia de un lobo. “De romper el régimen no te libras”, me dije. Y efectivamente. Como sacado de ninguna parte apareció en su mano un folleto de telepizza y empezó a pedir sugerencias sobre qué tomar. Yo miré a Maribel, Maribel enarcó las cejas como queriendo decir “Tú sabrás! Fuiste tú el que quiso empezar a hacer régimen y fuiste tú el que ha querido cenar en casa de tu hermana. Ahora te corresponde a tí el saber casar las dos cosas” (es increible la de cosas que se pueden decir con un simple gesto). Así que, comprendiendo totalmente el mensaje recordé un refrán (¡Aaah! ¡El refranero popular! Cuanta verdad encierra!) que reza así: “De perdidos al río!!”. Así que en seguida me hice el dueño de la situación y le hice ver a Ãngel que con una pizza familiar, siendo 5 como eramos, no iba a bastar. Por lo que debíamos pedir una mediana más. Ãngel en seguida comprendió el tema y lo apoyó para sorpresa de las féminas que nos acompañaban. Llamado al Telepizza y encargadas las dos pizzas sólo nos quedaba esperar para que la gran debacle del viernes: la muerte del régimen iniciado.
Llegada las pizzas procedimos a su ingesta. Y realmente uno se plantea la conveniencia de adelgazar. Frente a una simple pizza la sosa inconsistencia de una ensalada se queda corta. Que vivan las barrigas gordas!!
Como no podía ser de otra forma, nos esperamos a la llegada de la comida para hablar de los posibles motivos del malestar de mi hermana. Por lo visto, la teoría que empieza a cobrar fuerza, es la de el establecimiento de unos parásitos (gusanos microscópicos) en su riñón que debieron invadirla en el viaje a Tanzania. La verdad es que mi pobre hermana no ganariía para ser misionera: En Tanzania le picó una mosca tse-tse, luego los parásitos estos, también estuvo con un flemón tremendo… vamos… como para ir a Costa de Marfil…
Fue una experiencia peculiar comer la pizza hablando de esas cosas. Uno se imaginaba masticando los gusanos estos oyendo el “crunch crunch” de sus exoesqueletos. Pero no os penseis que esto me amedrentó… me tomé una barbaridad de pizza. Y sobró un poco, por lo que tuve que oir esa frase hecha de “comes con los ojos” que la gente aplica sin ton ni son ya que yo lo que propicié era que no tuvieran que cocinar el sábado. Pero no me entendieron…
Tras abusar de la hospitalidad de la CICA, nos fuimos a casa a la 1.30 de la mañana. Encantados de la velada y contentos al ver que Lourdes, aun sin saber qué es realmente lo que tiene, se encuentra mucho mejor.
El día siguiente lo leeis en el siguiente mensaje…
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