Y después de despertarte?

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Y lo peor no es eso, lo peor es que te tienes que levantar. Una vez que vuelves sobresaltado del mundo de los sueños, una vez te situas y te das cuenta de que gracias a Dios no habías dado un beso en los morros a Luis del Olmo, Una vez te situas en tu habitación y abres los ojos queda el tener que convencer a tu cuerpo de que puede moverse y, además, debe hacerlo. Para empezar te estiras hasta notar como se separan todas las ternillas de tu cuerpo e inicias el lento proceso de obligar al cuerpo para que se levante. Ahí es dificil porque todo el cuerpo está compinchado y el cerebro a veces se desconecta y te duerme para que no le mandes levantar al resto del cuerpo. Normalmente es la señorita de la radio que dice “Son las 7 de la mañana, las 6 en canarias” la que hace que des un bote y te levantes de una vez de la cama.

Por fín llegas al baño y se produce la segunda tortura del día (si es que debería estar prohibido esto de levantarse uno tan pronto, pero como aquí todos están compinchados (pertidos, sindicatos, empresarios…) pues nadie me hace caso) que consiste en desnudarte totalmente en el cuarto más frío de toda la casa y meterte debajo de una lluvia artificial que normalmente se produce con agua gélida los primeros 30 segundos y que hace que pegues unos botes que ni el Javier Sotomayor ese. Luego te tienes que embadurnar con jabón que siempre se te mete en los ojos. Y cuando con sueño, desnudo, empapado, con jabón en los ojos y a punto de caer al suelo te das cuenta de tu situación es cuando te preguntas “¿Pero qué necesidad hay de hacer esto?” y te llevan los demonios.

Por fín te has duchado, secado y peinado. Ahora queda lo peor… es similar a un número circense “Pasen señoras y señores. Vean al hombre soñoliento que se pasa una cuchilla afilada por su cuello y mejillas con la simple protección de una capa de espuma. Veanle jugarse la vida!”. Y es que es peligrosísimo esto de afeitarse. Pero como las mujeres (en su mayoría) no tienen que hacerlo. Aunque conozco a alguna quee… falta le haría! (ninguna de las que estais leyendo estas líneas porque habreis de saber que la lectura de esta página debilita el vello facial y reafirma el moreno de la cara).

El caso es que ya estoy viejo para esta vida tan ajetreada. Y más despues de un fin de semana. Un fin de semana en el que hemos innovado. Hemos decidido hacer cosas improvisadas, lleno de ilusión, sin planeo previo. Con lo espontaneo por bandera…. algo tan inesperado que… así nos ha salido!

El viernes por la tarde le dije a Maribel que sería conveniente mover el coche (¿De verdad pensabais que no os iba a hablar de coche?). Que por qué no lo movíamos un poco y luego nos ibamos a tomar algo. Con cierto fastidio aceptó, porque la pobre niña no lo pasa bien como copiloto de un coche en el que yo esté sentado a su izquierda (siempre y cuando no sea un coche inglés). Total que llené el depósito del radiador y nos fuimos a la aventura. Sin destino cierto. descendimos por serrano (una calle ancha con los semaforos sincronizados y bonita. Lo ideal para un coche con problemas de recalentamiento), y al llegar al puente de Juan Bravo dije “Vámonos a Boulevar” y giré por el puente. Con tan mala suerte que me confundí de calle y tras un par de callejeos aparecí en Princesa!! Esa calle está siempre colapsada, con mucho tráfico… un horror para mi coche! Tras callejear para evitar lo imposible acabé en un fatídico atasquillo. Por fín logramos zafarnos y encaminar nuestras ruedas hacia el sitio que habíamos convenido. El caso es que el coche ya se había recalentado y tuvimos que emplear una medida expeditiva: Encendimos la calefacción! Así que, en mitad de julio, por las calles de madrid con la calefacción a tope. Por fín llegamos a Alonso Martinez (lugar donde está el mencionado Boulevar) pero con la fatalidad de que no había sitio para aparcar por lo que dimos 3 agónicas vueltas en busca de un sitito para dejar descansar el pobre coche. Como no encontrabamos sitio y como el coche estaba cada vez más caliente (igual de nosotros que seguíamos con la calefacción puesta) decidí dejarlo en un sitio prohibido pero en el que no molestaba a nadie. Sin embargo a Maribel no le pareció buena idea, y como argumento sól odijo que estaba prohibido. Ni haciéndole ver que no molestaba a nadie, ni enseñándole la aguja del agua, ni hablándole de la calefacción… estaba prohibido y estaba prohibido.

Total, que harto de discutir, la calefacción y el porra del radiador decidí volver a casa. Volvimos al principio enfadados pero al final nos reiamos de la situación tan dantesca. Con el coche más fresco que nunca (no subía de 75 grados) pero con miedo a que se recalentara si quitabamos la calefacción ahí que llevabamos 45 minutos dando vueltas por madrid en un paseo que iba a ser de 10 minutos.

Y es que me estoy mimetizando con el coche. El sábado quedamos Maribel y yo con Desi para venir a la piscina. Estuvimos dos horitas porque el sol se empeñó en ocultarse detrás de las nubes. Al final nos fuimos a comer a Pizza Jardín, lugar en el que nos cebamos a base de bien para luego dormir una siesta de una hora e ir luego a casa de Desi para que siguiera arreglando el problema de espalda de la pobre Maribel. Total que después de masajear a Maribel me preguntó si yo quería que me mirara mi problema de hombro. Lo cual me pareció un abuso por mi parte. La pobre mujer bastante tiempo de descanso se quita con Maribel como para quitarselo conmigo. Al final me lo miró y me dijo que era un problema del “supraespinar” de no sé qué de los manguitos del hombro. Así que pensé “Joé! Ya el coche me ha pegado su problema de manguitos!!”. Me dijo que eso cada vez iba empeorando y que al final podría acabar con un hombro muerto… o algo así. Total que me metió tanto miedo que me terminé viendo en la camilla tumbado mientras la siempre amabilísima Desi luchaba contra mi malformación (una de muchas). Desde aquí vuelvo a agradecerle tantos desvelos. La verdad es que a esta niña voy a tener que hacerle un monumento en el salón de mi casa (como alguien que yo me sé, verdad Cros…?).

Luego el sábado cenamos la rutilante Maribel, la simpátiquisima Bea y Jaime y yo (para los amigos de toda la vida no hay piropos que valgan) a Recomiendo, un restaurante que está en la calle Recoletos. Está bien, a mi me gusta, pero siempre está muy vacío. Estuvimos hablando de todo un poco y me comentaron lo bomito que era eso de tener amigos por todo el mundo gracias a los foros. Tras esto nos tomamos una cervecilla y nos fuimos a casa ya que estabamos reventados.

El domingo me fui a comer a casa de mi madre junto con mi hermana Lourdes y Ángel (Noé, recuerdale a Lourdes que haga el favor de devolverme las gafas que me estoy quedando ciego!!). Fue una comida familiar de lo más agradable. Tras ésta se pusieron a hablar de las fotos de la bocda y, como quiera que me estaba quedando dormido y tenía que ir al cine me fui a casa donde dormí una siesta de una hora. Tras esto quedé con Maribel para ir al cine, pero nos dió un poco de pereza y no fuimos. Lo que no os he contado de estos días ya os lo contaré… 😉

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