Un nuevo mes!

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Ayer hizo calor. Mucho calor. Un calor asfixiante. Durante todo el día, pero en especial a las 16.30 horas. Hora a la que fui a buscar el coche. Cuando estaba al lado de la puerta del mismo, en una calle de un solo sentido y de un solo carril, observé que un coche paraba. En seguida me percaté de su intención de aparcar en la plaza que iba a desocupar. Raudo, para detener la circulación lo menos posible, abrí la puerta del coche y, sin pensar, me metí dentro. Lo que ocurrió a continuación no puede ser más que pesadilla de un personaje de un poema de Gloria Fuertes. El habitáculo me recibió con una bofetada de calor asfixiante. Tan fuerte fue el tortazo que los pelos del flequillo (normalmente caidos) se levantaron y se empezaron a rizar como si cerca de una llama estuvieran. Las glándulas sudoríparas de todo mi cuerpo soltaron su contenido en un vano intento de detener lo que, irremisiblemente, ya había comenzado. Como consecuencia de dicha reacción mis ojos se vieron cegados, momentaneamente, por el sudor que bajaba a riadas saltándo la natural protección de las cejas y llegando a la misma córnea tras superar la última barrera de las pestañas. Por último mi consciencia se vió seriamente comprometida y lo único que acertaba a pensar era una frase “que calor, Dios mío, qué calor” que repetía como letanía, como mantra, en un vano intento de conjurar dicha situación.

En ese estado de las cosas el propietario y conductor del coche detenido hizo una, prohibida, señal acústica con el claxon lo que me hizo reaccionar y hacerme cargo de la situación. Cerré la puerta y ya el calor me rodeó por completo, adhiriéndose a mis brazos, mi frente, mi torso, mi cuello… pero no tenía tiempo para pensar en ello, introduje la llave en la cerradura, arranqué el coche y me dispuse a salir. Al ir a girar el volante (estaba aparcado en diagonal) me dí cuenta de que el volante se negaba a ser tocado por otrora su querido dueño. Para ello expelía el calor que durante tantas horas de solitaria espera había estado acumilando. Calculé que el volante estaría a 98 grados centígrados, pero tenía que salir, así que girando a penas 20 grados en cada giro (no tenía capacidad de aguante para girarlo más) y haciendo un total de catorce maniobras logré sacar el coche a tiempo para ver cómo el conductor de atrás guardaba la pistola (una magnum 44) que amablemente me había mostrado para indicarme que su prisa valía más que mi vida.

Durante 800 metros conduje con toques intermitentes del volante de manera que seguí la castellana sin girar ni a izquierda ni derecha para tocar menos el enfadado y rencoroso volante del coche. Al final llegué a casa con la camisa hecha un trapo mojado por mi propio sudor y con los efectos de la uperisación aún patentes en mi pelo.

Nada más llegar me tumbé un poco en el sofá para descansar y me quedé dormido, para despertar con una llamada de la guapísima Maribel en la que me informaba que eran las seis de la tarde y para interesarse por mi estado de salud. Contestado este último punto se percató de que mi estado de consciencia no era el óptimo y entonces quiso saber si me había despertado. Mentí diciendo que no, aun a riesgo de parecer subnormal porque tal era mi estado de desorientación que perfectamente podría haber pasado por persona con problemas mentales o, peor aún, económicos.

Tras esto me fui con José Ramón a hablar con gente de toda raza, pueblo, lengua y nación, aunque en realidad lo que hicimos fue hablar sobre gente de toda raza, pueblo, lengua y nación. Posteriormente me encontré con Milú, menos conocida como Sara (el nombre que sus padres, en un derroche de originalidad, decidieron que fuera el que se empleara para dirigirse a su persona) y me preguntó si tenía algún problema mental. Intrigado por tanta pregunta sobre el mismo tema empecé a pensar que -tal vez- me estuviera volviendo loco a mis propias espaldas. Tras contestarle (ya sin mucha seguridad) que estaba estupendamente, me indicó que leia este diario todos los días y que lo que más gracia le hacía era la frase de “nos fuimos a tomar una cocacola”. La verdad es que no sé si era un piropo o una crítica, pero cuando uno se pone a escribir 269 líneas de texto y le dicen que la frase que más gusta es una frase hecha… le hace a uno entrar en humildad y pensar que, tal vez, Miguel (alias MIGIPI o PIGIMI) no esté tan equivocado después de todo… el caso es que, toda coqueta, me pidió que hablara de ella en algún mamotreto de estos y, sinceramente, no sé si lo haré :-P.

Maribel, esta estupenda mujer que tiene a bien aguantarme regularmente desde hace más de año y medio, me confirmó ayer la noticia que ya apunté el otro día, por lo visto malo sería que no se cumpliera por lo que supongo que ya os ireis enterando. Por favor, no sugirais nombres porque no serán tenidos en cuenta. Además, para este caso es del todo inutil porque embarazada no está.

Hoy he quedado para comer con Verónica y Rosa (“Rous” para los de la facultad y “Cariñito” para Miguel… es otro Miguel, no es mi compañero de piso… aunque no descarto que si, alguna vez, Miguel (mi compañero de piso) conoce a Rosa no la llame cariñito alguna vez… aunque es improbable) en el Pizza Jardín de al lado de mi casa. Confío en que tengan aire acondicionado en ese local porque si no lo voy a pasar realmente mal. Según parece luego iremos a la piscina de casa. En este punto agradezco a Rous la deferencia de… recordármelo, ya que soy muy olvidadizo.

En fín, que me alegro de que hayais llegado hasta este punto de lectura y os conmino a que comenteis este rollo y a que leais los escritos. La forma de hacerlo es muy sencilla (tanto para una como para otra cosa) sólo teneis que pinchar en la frase que veis ahí abajo que indica el número de comentarios que tiene el artículo en cuestión.

Confiando en que vuestra respiración sea acompasada y carente de ningún tipo de arritmia me despido con un abrazo.

Comments

5 responses to “Un nuevo mes!”

  1. Milú Avatar
    Milú

    Como siempre, me ha gustado mucho tu diario aunque cierto tono sarcástico al hablar de mi persona no sé si me ha terminado de convencer. Ya sabes que si oso hacer alguna crítica, siempre son desde el amor y la fraternidad… no como las de… otros…. Milú

  2. KarlanKas Avatar

    Muchas gracias Milú por tu perseverante lectura. Sólo quiero aclararte que en ningún momento empleé el sarcasmo al referirme a tí. Bien sabes que eso está lejos de mi ya que mataría mi conversión.

    Salu2!

  3. Tilu Avatar
    Tilu

    Coca Cola!! Recién entiendo la causa de este inusual comportamiento, digo inusual ya que para quienes no la tenemos dentro de nuestras preferencias inmediatas nos resulta muy extraño ver a la gente comportarse de tal manera que dejan fuera la posibilidad de que sean normales.

    Marcianito ya sabes que siempre he creído que no eres de este mundo, eso agravado por la adicción a la Coca Cola me da cuenta de tu estado.

  4. Tilu Avatar
    Tilu

    😀

  5.  Avatar
    Anonymous

    jejeje… que casualidad, despues de registrarme leo el comentario de mi gran amigota la Tilucita… pues de acuerdo con ella, si antes tenia la idea de que no eras de este mundo, ahora estoy completamente segura :mrgreen: . Genial esta idea de tu diario, bastante diferente… me gusta… un beso para ti mi querido Marcianito, FELIZ MES DE JULIO y bueno… por aca estare visitandote

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