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  • Vida sin coche. Día 1

    Ya, ya sé que llevo menos de un mes conduciendo y que eso frente a mis 32 años como peatón no son nada. Pero uno se acostumbra a… los vicios! Iba a decir a lo bueno pero no es cierto.

    El conducir no es bueno. Saca lo peor del personajillo que llevamos dentro. Los que me conoceis personalmente sabeis que procuro ser muy correcto en el hablar. No me gusta decir tacos ni insultar de forma grosera. Más bien todo lo contrario, suelo pasar por alto afrentas para no tener que ejercitar ese dificil arte de hablar cada vez más alto y amenazar de la misma manera que los políticos prometen (cada vez más convencido y con menos posibilidades de complimento). Si acaso insulto procurando que la persona insultada no se de cuenta hasta pasados 2 minutos de que la amable frase que le había dicho era un insulto. El caso es que soy muy mojigato en el habla… o debo decir “era” porque en cuanto me monto en el coche me transformo en un ser totalmente distinto. Grito, insulto de manera clara y directa, tanto a la persona en cuestión (¡¡Gilipo*as!!)como de manera indirecta (¡Mira Maribel, ese es un Gilipo*as!). Y la verdad es que me sorprende hasta a mi semejante actitud. El otro día me pillé en un semaforo para peatones pensando que para qué habría salido de casa esa ancianita que cruzaba a tres metros por minuto. Y es que no es bueno!!

    Por eso me alegré ayer por la mañana cuando ví que no podría sacar el coche. Fui a trabajar en el autobús, como antiguamente, ví con agradable sorpresa, que no hacía mucho calor dentro. Pero comprobé con desagrado que no había música y que la gente me rodeaba de una manera del todo agresiva. Los más antiguos conoceis lo mucho que me desagrada el que las personas a las que no conozco de nada se mantengan a una distancia de mi de menos de 10 centímetros. Y ayer por la mañana esas pesadillas, esos trances sufridos en el pasado y que creia muertos resucitaron cual extra del video de thriller y me persiguieron durante todo el camino de ida hasta casa de mi madre. Como veis el coche se está volviendo una droga de dificil cura.

    Y fui a casa de mi madre para sacar a Chufa a dar un paseo. La pobre me esperaba con las patas abiertas y con la lengua llena de babas especialmente generadas y preparadas para mojarme el dorso de la mano y el pantalón. Tras darle la vuelta y devolverla a casa, me fui al trabajo donde tuve que comentar lo que le había pasado al coche. Y ya tengo una lista de, lo menos, 15 cosas que le ha podido pasar al coche. Porque todo el mundo opina: Los manguitos, la bomba del agua, el sistema eleéctrico de la bomba (no sé si tendrá relación con la anterior), el radiador, la junta de culatas, el depósito del agua picado… Eso por no hablar de los consejos dados! De todos ellos me quedo con el de “procura que el coche no se caliente mucho porque si no estasa cosas te ocurren”. Es genial. Es como si te dicen “Procura que el corazón no deje de palpitar porque si no te puedes morir”. En cualquier caso me dieron instrucciones precisas para que en el taller no pensaran que soy un pardillo. Pero la verdad, me cuesta que no crean que lo soy. En cuanto me vean aparecer con mi coche y vean la L en el cristal de atrás del mismo…. Vamos, o soy un actor consumado y me pongo a inventar que es la L de mi hermana Federica-Eugenia que está de vacaciones por el Orinoco y que se la dejó olvidada en mi coche ooo… que Dios me pille confesado porque me van a a meter la clavada.

    Tras trabajar muy duramente me fui a comer con Jaime y la familia Sanchez Gerona al completo. Estuvimos en Filo. Fue una comida de lo más agradable. en la que Jaime me dió la invitación para su boda (por fín coincidimos con la misma en su poder!) (Sí, Maribel, se me olvidó comentartelo… :$). Tabién tuvo un momento agridulce cuando Luis me devolvió, puntualmente, la carátula de mi radio. Es duro recibir lo que uno tanto ha ansiado con el convencimiento de que no va a servir para nada.

    Tras la comida me fui a casa con el firme propósito de llevar el coche al taller. Tanto es así que antes de llegar a casa pasé por el taller para preguntar si admitirían el coche. Al encargado de la oficina al verme llegar y preguntar se le puso la cara que se pone cuando se contesta una pregunta a un niño de 5 años, mezcla de divertimento y comprensión. Me sonrió sólo con los colmillos de abajo y me dijo que no habría ningún problema en revisar mi coche. Me dió miedo. Hasta tal punto que no lo llevé. Preferí quedarme en casa dormitando un poco. Lo llevaré hoy!

    Más tarde quedé con Maribel para tomar una cocacola. Cocacola previa a mi cita con mi amiga Verónica a la que hace bastante tiempo que no veo y con la que me apetecía mucho hablar. En mitad del refrigerio me llamó la susodicha para decirme que le venia un poco mal porque tenía una cena, por lo que me quedé sin nada que hacer hasta las 10.30 porque Miguel (mi amigo y compañero de piso) tenía una reunión en casa que terminaría más o menos a esa hora. Y qué hacer desde las 9 hasta las 10.30? pues me fui a Alcampo a c0tillear un poco.

    La verdad es que los Hipermercados son un mundo aparte, son una ciudad en sí misma, con grupos claramente definidos. Están los ociosos, entre los que me incluia ayer, que no tienen nada que hacer más que pasear y que se caracterizan por pasear sin rumbo fijo deteniéndose en los lugares más insospechados mirando todo pero no llevando nada en su carrito. Tambiénj están las hiperactivas que se mueven con movimientos rápidos y precisos, como arañas. Normalmente están en el departamento de verduras y frutas, están los solteros compradores (grupo entre los que me contaba el otro día) que compran al tuntun y se dejan engañar como a chinos…. hay muchos grupos que no relato ahora por falta de espacio, tiempo y velocidad.

    El caso es que compré un par de cosas. No os imaginais lo que compré, verdad? Si es que no me lo puedo quitar de la cabeza… compré… chalecos reflectantes para el coche yliquido anticongelante!! Y es que es superior a mis fuerzas!!! ES mi tezooooorooooo…. zolo miiiiioooooooo…. gollum! míiiiioooooo….

  • ¿Pudo haber sido peor?

    Ayer tuve uno de esos días en los que uno se plantea seriamente sobre la conveniencia de levantarse por la mañana. Y todo es debido a esa máquina infernal que tengo la dicha de conducir: Mi flamante Opel Astra del 93.

    Resulta que tras llegar sin problemas al trabajo y aparcar en un sitio estupendo (con sombra) de la zona reservada a residentes con distintivo (como es el caso de mi coche dado que aparco al lado de casa de mi madre, su anterior propietaria), me encamino al trabajo.

    Tras una dura jornada laboral voy a casa de mi querido amigo Luis… bueno de mis queridos amigos, la familia Sánchez Gerona a entregar un regalillo que habíamos comprado a su hijo Luisete. Como la casa estaba cerca del coche y sabiendo que tal vez no iba a encontrar sitio por la zona de su casa decidí coger la aparatosa caja (era un transportador de bebé… sí, eso es Helena, como el de Star Trek pero sin el tele) e ir andando. Tras 10 minutos andando bajo el abrasador sol de medio día llegué a casa de tan querida familia (pasando previamente por 2 sitios para aparcar al lado de la casa de éstos). Les dí el regalo y estuve un ratito con ellos . Luis empezó a coger las cosas para ir al trabajo por lo que me ofrecí a llevarle en mi coche. Tras unos momentos de duda aceptó (sopongo que hizo repaso mental de todos los seguros que tenía, recordando si los había pagado y calculando lo que le pagarían por un posible accidente) y nos encaminamos hacia el coche. Ya llegando al mismo me di cuenta de que se me había olvidado la carátula de la radio en la casa donde acababa de estar. Como quiera que Luis tenía prisa y hacía un calor tremendo decidí no ir a buscarla (Genial! ahora sin música el resto de la semana!). Llegando al coche me di cuenta de que tenía una muta por aparcar sin distintivo. Pero bueno!! si sí que lo tenía!! En seguida disculpé al pobre que me la puso. Tanto tiempo al sol seguro que le había reblandecido el cerebro y las inconexas neuronas del interior habían sido incapaces de razonar QUE EL NUMERO $! ES EL CORRESPONDIENTE A LA ZONA DE APARCAMIENTO DE MI COCHE!!!!!!!!!! Ejem… perdón por exaltarme… estoo… jeje.. perdón, perdón..

    Llevé a Luis al trabajo tras lo que fui a Jumbo a comprar. ¿Y qué compré? Pues lo típico de un apartamento de hombres solteros: tomate frito, salchichas, pan de molde, leche, gel y muslos de pollo. Si no compré congelados fue porque nuestra nevera de tamaño minibar, que si no… Tras esto estuve buscando sitio para aparcardurante 20 minutos, tras los cuales invadí el sentido contrario de una vía para aparcar en el lado izquierdo de la calzada (ESE SITIO ERA MÍO!!).

    Tras descansar un poco fui a buscar a Maribel al trabajo. He de confesar que me pasé la salida de la carretera correspondiente a su lugar de trabajo 2 veces (una camino a burgos y otra de vuelta a Madrid), tras las que la cogí de vuelta otra vez para Burgos. De vuelta a Madrid aprecié un humillo blanco que salía del motor. Ya aparcado comprobé que era el agua. Dios Mío!! Una avería (la primera de mi vida)! Qué será? un manguito? la bomba del agua? el radiador? estoy más preocupado que el cerdito violinista al ver como soplaba el lobo. Será mucho la reparación?

    Ya os diré qué ocurre. Pero como veis tuve un día completito con el coche: multa, avería, tempo de aparcamiento… bueno, hoy he venido en autobús y tan ricamente… yo no sé porque no lo hago siempre!

  • Mi primera desilusión aparcandistica

    Hola a todos!

    Ayer ocurrió algo terrible, desquiciante, inenarrable! Bueno… inenarrable no porque si no no podría contarlo. Pero desagradable sí que fue. Resulta que, como bien sabeis, tengo jornada intensiva, por lo que salgo a las 3. Tras ingerir algún alimento (delicioso por otra parte) en la casa de mi augusta madre, salí a la carretera… bueno a las calles de madrid a hacer ciertas compras. Tras esto (que terminé sobre las 5.50) decidí ir a mi casa, por lo que encaminé mis ruedas en dicha dirección.

    Y todo fue estupendamente hasta que llegué. Resulta que no había sitio para aparcar. Nunca había tenido ese problema porque si no tenía jornada intensiva, al menos llegaba tras comer y descansar, a una hora en que ya no había gente trabajando. Pero ayer no fue así… así que tras dar un par de vueltas, en el más puro estilo de la niña de tres pelos pensé “Pues me voy a echar gasolina” y me fui a la gasolinera de Jumbo y llené el depósito.

    Tardaron en atenderme porque estaban de charleta, pero me dió igual porque tenía que hacer tiempo para aparcar. Al pagar bromeé y pregunté por la composición de las varillas de los limpiaparabrisas, la calidad del plástico de la tarjeta de crédito, la disponibilidad de películas porno (de las que había un buen surtido) anteriores al año 1976 y por la peligrosidad del trabajo de gasolinero a partir de las 12 de la noche. Habría preguntado más pero los clientes que estaban haciendo cola para pagar me cogieron en volandas y me echaron a la calle con muy malos modos. No comprendían que tenía que hacer tiempo! qué mala gente!

    Cuando fui a sacar el coche había otro tapándome cosa que no me importó porque… ya sabeis, no…? estaba haciendo tiempo para aparcar. Tras salir el tapador y yo, intenté volver a encontrar sitio. Como tampoco lo encontré, pensando pensando opté por ir al jumbo a lavar el coche. Así que fui al garaje, y para mi rabia no había cola.

    En cualquier caso pedí el programa más caro (supuse que tardaría más) y arranqué el retrovisor de la izquierda (ya se me había caido en otra ocasión). Tras la limpieza comprobé que el retrovisor de la derecha no aguantó el embite y quedó colgando. “Bien! -pensé- una cosa más que hacer!!”. Así que tras limpiar el coche me fui al sector de aspirado y coloqué los dos espejos y me decidí a pagar el euro que costaban los cuatro minutos y medio de aspiración. Tras meter la moneda aprecié el gran sonido que hacía la máquina y pensé “Qué bien! Esto va a aspirar una barbaridad”. Pero al acercarla a las alfombrillas comprobé que me habían timado. ¡¡No aspiraba nada!! Tras limpiar más mal que bien las alfombrillas y tras comprobar que mucho no podía limpiar solté la tobera de la aspidadora al minuto y medio y me puse a limpiar los cristales del coche por dentro. Mientras escuchaba el ruido de la aspiradora como pregón a la humanidad por lo pardillo que había sido al dejarme timar así. Me sonaba como “Pardilloooooo pardilloooooo…”.

    Tras limpiar bien bien los cristales y encerar el coche y sacar las chinitas de la huella de las ruedas me dí cuenta de dos cosas: que el coche no da para más, y la imagen de viejo no se le quita por mucho que lo limpie y de que ya no podía perder más tiempo en el centro de lavado del coche. Por lo que decidí volver a probar suerte. Salí despacito, me di una vuelta y otra… y nada! seguía sin encontrar sitio! Así que ni corto ni perezoso pensé “Pues voy a buscar a Maribel” y, aunque faltaba una hora para que saliera de del trabajo pensé “Al menos podré aparcar”. Así que cogí el coche (bueno, en realidad no me bajé en ningún momento) y me fui al edificio de amena. Aparqué (por fín!!!) y me fui a tomar una cocacola al vips que había al lado para hacer tiempo.

    Cuando mi chica salió le conté todo lo ocurrido y a la pobre se le saltaban las lágrimas pensando en lo mal que lo habría pasado. Tras consolarla salimos para casa y encontré sitio en seguida. Aparqué fenomenal y me quedé pensando en lo traicionero que es esto de conducir… puedes salir… pero no sabes cuando vas a llegar…

    Tras esto estuvimos tomando una cocacola hablando de nuestras vacaciones en Lisboa. Pero eso ya lo contaré más adelante!

    Un saludo!!

  • Una nueva semana con 5 Kg de más

    Qué bonito es empezar una nueva semana, verdad? Todas las posibilidades que se nos brinda, la ocasión de mostrar al mundo que sabemos aprovechar una nueva oportunidad para, llenos de fuerza, hacer nuestro trabajo mejor, muestra vida mejor, nuestro caracter mejor!! ¿verdad? Y UNA MIERDA! Hoy es lunes!! El día fuente de desdichas, un signo de lo perecedero de nuestra existencia. Una muestra de cómo somos burros haciendo girar ruedas de molino. Por mucho que avances… siempre pasas por el mismo sitio.

    Menos mal que tenemos el fín de semana para descansar. Para levantarnos cuando queramos, para practicar nuestros hobbies, para estar con la familia. Lo malo es que 2 días no dan para todo eso. Es muy corto. Además uno de los dos días tiene los comercios cerrados. Uno termina con la lengua fuera cumpliendo todos los compromisos sociales o no que tiene en su agenda. Por ejemplo, este fin de semana sólo tenía un compromiso. Sólo uno. Pero me llevó todo el fin de semana. Y fue ir a la boda de mi concuñado, es decir, ir a la boda de el hermano del marido de mi hermana. Tal vez suene rocambolesco pero es cierto. Y por qué todo el fin de semana? porque era en Oviedo.

    Nos hospedamos en el Hotel de la Reconquista. Un hotel precioso que antes fue un Hospicio mandado construir por Fernando VI. Tras la agradable sorpresa del hotel nos tuvimos que ir a un restaurante de allí porque habían organizado una espicha. Y qué es una espicha? Pues por lo que pude ver, es algo tradicional de Asturias y consiste en intentar -en un día- reventar a comer y/o saturar de colesterol y/o ácido úrico las venas de uno. Con semejante definición os podeis hacer una idea de lo que disfruté: Jamón, chorizo, morcilla, queso, croquetas, sidra, pulpo, langostinos, cigalas, gambas con gabardina, cordero… y todo eso por la noche. Acabé más lleno que el metro en hora punta! Tras La comilona nos volvimos a la 1:30 de la mañana al hotel donde dormí como un bendito. Posteriormente me levanté sobre las 10:00, y me fui a desayunar. Tras esto nos fuimos a hacer algún paseo y alguna compra para terminar comiendo fabada en un restaurante de allí (otra vez acabé lleno). Tras unas horitas de descanso: la boda. Los novios dijeron que sí por lo que llegamos a la posterior comilona. Fue impresionante lo bueno que estaba todo. Después baile con copas, de whisky había chivas por lo uqe os podeis imaginar lo que me gustó el baile. Acabamos a las 6 de la mañana. Al despertar a las 10 del día siguiente me planteé seriamente la posibilidad de haber acortado mi vida un par de años por los múltiples excesos cometidos. Sin embargo llegué a la conclusión de que había merecido la pena. Me levanté, duché y desayuné para, tras un paseo matutino, comer chipirones en su tinta. Tras esto deseé llegar a Madrid, donde la comida se ingiere con mesura y su sabor no es tan atrayente.

    Al cabo de unos minutos (más bien horas) llegamos a Madrid, a tiempo para ver la segunda parte del desastre. Sin fuerzas para lamentarlo demasiado me fui a la cama lleno de sueño.

    Como veis no pude hacer ningún recado, no pude descansar ni nada, pero comí… Dios mío, como comí!

  • Por fin es viernes!

    Os podeis imaginar cómo terminó el día de ayer. Y no me refiero a que pasara de las 23:59:59 y se llegara al día de hoy. Me refiero a la tortura del día de ayer. Tras entrar a las 8 estuve trabajando hasta las 14:15 para posteriormente (tras comer solo… snif snif … nadie me quiere!) entrar de nuevo a las 15:15 y no salir ya hasta las 19:00. La verdad es que mi cometido a esa hora no pasaba de abrir la puerta y recibir a la gente ya que lo que había era un montón de firmas (para los que no lo sepais os diré que trabajo en una Notaría). Y la verdad es que viene gente muy curiosa. Los hay que llegan y te dicen “Hola buenas, venía a firmar”, y piensas “Y qué vas a venir a hacer si no, merluzo!” entonces le pregunto con cierta sorna: “Una escritura, verdad?” y entonces te miran con cara de asombro y te contestan un sí lleno de asombro como si quisieran decir “Tú eres Rappel, verdad?”. Y cuando les preguntas qué escritura, ya te miran con recelo como intentando dilucidar si eres de confianza para confesarte su secreto e intentan resistirse diciendo “Pues unos papeles míos…” a lo que lleno de contenida indignación por semejante estupidez le contestas “¿Van a comprar un piso o qué demonios vienen a hacer aquí?”. Entonces ya se derrumban y te lo cuentan todo, algunos incluso te dan la charla y te empiezan a contar cómo les vino el negocio y que es mucho dinero y que si patatín que si patatán. Y yo estando levantado desde las 6.30!! Total que un infierno.

    Luego quedé con mi chica para cenar algo, pero estaba mareado del cansancio que arrastraba. Y no hacía más que decir cosas inconexas para desesperación de la pobre chica, que es tan buena que me aguanta todo. Total que a las 10 de la noche, tan preocupada estaba con mi estado que me acompañó a la misma puerta de mi apartamento y me conminó a acostarme en seguida para ver si duermo un poco porque, según dice, estoy pesadísimo y no se entiende nada de lo que digo. A lo que le contesto “Grutri macvirto ferto nunca!” lo cual ni ella ni yo llegamos a saber qué significaba. Pero yo estoy convencido de que tenía que significar algo cariñoso.

    Tras esto dormí como un bendito. Y hoy tengo que irme a Oviedo porque tenemos mañana una boda. Voy con mi augusta madre y, a pesar de no conocer a demasiada gente por allí espero pasarlo bien. Pero no creo que me venga bien para mi problema de sueño. Porque esta noche hay una fiesta previa a la boda y luego la boda. Yo confío que no me ocurra lo mismo que a Ernesto de Hannover y asista a la boda posterior porque si no, pegarme semejante paseo para nada no me parece de recibo.

    Ya os contaré que tal salió todo. Voy a ver si me tomo mi cafelito… por cierto, ayer cayeron 5!