{"id":163,"date":"2004-11-24T13:47:41","date_gmt":"2004-11-24T12:47:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.karlankas.net\/blog\/index.php\/archivos\/2004\/11\/24\/huyendo\/"},"modified":"2004-12-27T11:52:56","modified_gmt":"2004-12-27T10:52:56","slug":"huyendo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karlankas.top\/index.php\/2004\/11\/24\/huyendo\/","title":{"rendered":"Huyendo"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/via.jpg\" style=\"float:left;border:solid 1px black;margin-right:10px;\" alt=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/via.jpg\" title=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/via.jpg\" \/>Jacinto se despert\u00f3 de pronto. En cuanto movi\u00f3 la espalda la not\u00f3 dolorida. Llevaba mucho tiempo apoyado contra ese \u00e1rbol. Demasiado. Tal vez deber\u00eda levantarse. Volver a su casa. O tal vez no. Empezaba a anochecer. Los grillos comenzaban su peculiar melod\u00eda. La falta de luz empezaba a notarse. El fr\u00edo hac\u00eda aparici\u00f3n. Y \u00e9l con semejante vestidura. \u00bfPor qu\u00e9 no se volv\u00eda a casa?<\/p>\n<p>Hacia un rato que hab\u00eda oido pasos. Gente moviendo la maleza.  Gente gritando su nombre. Le estaban buscando. No contest\u00f3. No quer\u00eda volver. Si se hab\u00eda ido era para no volver. Nunca volver\u00eda. Empezar\u00eda una nueva vida.  Se ir\u00eda lejos. \u00bfA d\u00f3nde? No lo sab\u00eda. Pero se ir\u00eda.<!--more--><\/p>\n<p>Se puso de pie. Todav\u00eda le dol\u00eda la espalda. Y ten\u00eda las rodillas entumecidas. Su indumentaria no era la m\u00e1s adecuada para iniciar una huida. Pero \u00e9l no eligi\u00f3 el d\u00eda. Ni, obviamente la indumentaria. Huir campo a trav\u00e9s vistiendo un <a href=\"http:\/\/www.protocolo.org\/gest_web\/proto_Seccion.pl?rfID=230&#038;arefid=30\" target=\"_blank\">chaqu\u00e9<\/a> no es lo m\u00e1s indicado. Y hacerlo sin plan previo tampoco. No ten\u00eda plan,  ni dinero&#8230; ni siquiera un tel\u00e9fono con el que llamar. Por primera vez se pregunt\u00f3 si no ser\u00eda una locura el escapar as\u00ed. Y volvi\u00f3 a sentarse apoyado en el \u00e1rbol. Y llor\u00f3. Llor\u00f3 de rabia y desesperaci\u00f3n. Llor\u00f3 por no saber c\u00f3mo hab\u00eda llegado hasta esa situaci\u00f3n y por no saber como resolverla.<\/p>\n<p>En ese momento anocheci\u00f3. Empez\u00f3 a hacer realmente fr\u00edo por lo que decidi\u00f3 empezar a andar. Estar parado no le servir\u00eda de nada. Record\u00f3 que a 2 Km, atravesando el bosque transcurr\u00eda un tren de mercanc\u00edas.. Decidi\u00f3 montarse en uno e ir donde le llevaran.<\/p>\n<p>Lucrecia era la mujer m\u00e1s bonita que Jacinto hubiese visto nunca: era guapa, simp\u00e1tica&#8230; lo ten\u00eda todo. Tanto es as\u00ed que le pidi\u00f3 matrimonio a los 6 meses de conocerse. Y ella dijo que s\u00ed. Durante los 4 meses siguientes estuvieron preparando una boda que iba a celebrarse ese mismo d\u00eda y que ahora ya nunca se celebrar\u00eda. Jacinto se meti\u00f3 la mano en el bolsillo y descubri\u00f3 las alianzas. Esa ma\u00f1ana hab\u00eda tenido especial cuidado de que no se le olvidaran y ahora&#8230; mir\u00f3 el leve brillo de las alianzas en mitad de la penumbra y  el rencor se dibuj\u00f3 en  su cara, ese rencor que quema por dentro y que cambia la forma de ser de las personas. Ese rencor que ahora hac\u00eda que se encontrara  andando por un bosque a esas horas de la noche.  Lanz\u00f3 las alianzas al bosque. Lo m\u00e1s lejos que pudo. Como queriendo as\u00ed echar fuera de su vida los problemas que ahora se le planteaban.  Los anillos se chocaron contra un \u00e1rbol. Como su vida.<\/p>\n<p>Por f\u00edn lleg\u00f3 a la v\u00eda. \u00c9sta transcurr\u00eda apacible a trav\u00e9s del bosque. Jacinto se puso a seguirla. De pronto oy\u00f3 el tren que se aproximaba. Se escondi\u00f3 entre la maleza. Cuando  la m\u00e1quina pas\u00f3 a su lado se puso a correr hasta que vi\u00f3 llegar un vag\u00f3n de carga con la puerta corredera abierta. Se lanz\u00f3 dentro. Estaba intentando retrepar al interior cuando se di\u00f3 cuenta de que no podr\u00eda hacerlo con la chaqueta puesta. Aun as\u00ed forceje\u00f3. Cuando cre\u00eda que ning\u00fan esfuerzo ser\u00eda capaz de evitar su caida not\u00f3 como unas fuertes manos le cog\u00edan de los hombros de la chaqueta y tiraban de \u00e9l hacia el interior del tren. Una vez dentro y tras recuperar el resuello mir\u00f3 a quien le hab\u00eda salvado para agradecerselo. Era una persona alta, de metro noventa y cinco por lo menos, fuerte y de color negro. Ten\u00eda la cara llena de heridas y cicatrices y vest\u00eda de harapos. Era un mendigo.<\/p>\n<p>&#8220;Muchas gracias&#8221;, dijo Jacinto. Era la primera vez que hablaba desde que salud\u00f3 a Lucrecia ante el altar. Y eso hab\u00eda ocurrido hac\u00eda mucho tiempo. &#8220;No hay de qu\u00e9&#8221; contest\u00f3 su salvador mientras observaba su indumentaria. El novio se levant\u00f3 y bamboleante se fue a sentar al lado del negro que se hab\u00eda vuelto al rinc\u00f3n donde estaba cuando irrump\u00ed en el tren. Sin mirarle \u00e9ste le pregunt\u00f3 &#8220;Por qu\u00e9 vistes as\u00ed? Te has escapado de una representaci\u00f3n teatral?&#8221;. Jacinto mir\u00f3 su chaqu\u00e9 sucio, desgarrado y deformado y contest\u00f3 &#8220;no, me intento escapar de mi propia vida&#8221;. &#8220;Eso lo hacemos todos -contest\u00f3 el grandull\u00f3n- aunque no siempre con \u00e9xito. Mi nombre es H\u00e9ctor&#8221; dijo al tiempo que extend\u00eda su mano. &#8220;El m\u00edo es Jacinto&#8221; contest\u00f3 al tiempo que le estrechaba la enorme mano.<\/p>\n<p>&#8220;Y de qu\u00e9 huyes exactamente?&#8221; pregunt\u00f3 H\u00e9ctor. Jacinto se puso a mirar al frente pensando, recordando&#8230; al final le cont\u00f3 c\u00f3mo conoci\u00f3 a Lucrecia, c\u00f3mo hab\u00edan decidido casarse y como, tras recibir una carta descubri\u00f3 el enga\u00f1o y huy\u00f3. H\u00e9ctor le pregunt\u00f3 por la carta y el despechado sac\u00f3 la carta de su bolsillo y se la tendi\u00f3. Estaba escrita con pluma sobre lo que parec\u00eda un pergamino.<br \/>\nAntes de ponerse a leer el negro busc\u00f3 en sus bolsillos hasta que encontr\u00f3 unas gafas que se puso. Mir\u00f3 a Jacinto y coment\u00f3 como disculp\u00e1ndose &#8220;La edad no perdona a nadie&#8230;&#8221; y empez\u00f3 a leer con detenimiento. El encabezado contaba con una K y una N y el resto de la carta rezaba as\u00ed:<\/p>\n<blockquote><p>\n<strong>Maldito f\u00fatbol<\/strong><\/p>\n<p>Qu\u00e9 duro es esto de que a uno no le guste el balompi\u00e9. Hace que no sepa disculpar las estupideces que, en nombre y defensa de este deporte, hace la gente. Ayer sufr\u00ed una hora hasta que logr\u00e9 aparcar el coche. Fue una hora de angustia horror y cansancio que hac\u00eda que mi cabreo aumentara por momentos. Todo se deb\u00eda a que el Real Madrid jugaba contra no s\u00e9 qu\u00e9 equipo un partido de la liga de campeones. Habida cuenta de que mi casa se encuentra en las proximidades del estadio, el aparcar mi vehiculo en d\u00edas como el de ayer se convierte en una misi\u00f3n imposible. Seg\u00fan iba pasando el tiempo de busqueda de aparcamiento hac\u00eda m\u00e1s locuras, m\u00e1s pirulas y m\u00e1s veces me colaba. La gente no me pitaba ni dec\u00eda nada. Yo creo que veian mi cara de cabreo y no se atrev\u00edan a decir nada. Por f\u00edn logr\u00e9 aparcar relativamente cerca de mi casa.  Y fue porque justo se iba delante de m\u00ed porque si no aun sigo buscando sitio. Un horror.<\/p>\n<p>Hay cierta persona en casa que no soy yo que est\u00e1 enferma. No s\u00e9 que le pasa, pero el pobre est\u00e1 muy malito. Fui a comprarle medicinas ayer por la tarde y cocacola a ver si se le pasaba pero creo que no se le pas\u00f3. A ver si hoy est\u00e1 m\u00e1s animado.<\/p>\n<p>Al medio d\u00eda com\u00ed con Luis Jaime y Nacho. Fue un momento divertido donde aprovechamos para preguntarle a Jaime los pormenores de la entrega del premio relatada ayer en este mismo medio. La verdad es que estaba encantado el chico.  La comida, que fue en el vips, fue un tanto extra\u00f1a porque primero trajeron los segundos, luego los primeros, despu\u00e9s el caf\u00e9 y por \u00faltimo los postres.  Al final pensamos que nos iban a traer las vueltas antes de pagar, pero no fue as\u00ed. Tuvimos que pagar religiosamente.<\/p>\n<p>Por la ma\u00f1ana no pude escribir el blog porque aprovech\u00e9 para adelantar trabajo. Resulta que de pronto lleg\u00f3 un mont\u00f3n de laboro y necesitaba la ma\u00f1ana entera para hacerlo.  Lo lament\u00e9 mucho porque me encontr\u00e9 con Ana, una muy buena amiga del Cisneros que trabaja en el portal de al lado (s\u00ed, la chica a la que le d\u00ed el regalo de bodas 3 meses m\u00e1s tarde de fumarme el puro) y que me dijo que le gustaba mucho el blog y que se lo leia todos los d\u00edas. Le d\u00ed las gracias y le dije que para comprobar si se lo leia iba a hablar de ella. No s\u00e9, la pobre habr\u00e1 estado mirando el blog de ayer en horizontal, vertical, diagonal&#8230; a ver si aparece su nombre por alg\u00fan sitio.  Esperemos que no se desesperara.<\/p>\n<p>Ayer por la noche hice un par de cambios en el blog. Ahora aparece el pais de procedencia del que escribe los comentarios. No hace falta que pongais nada, lo saca de la direcci\u00f3n IP. Y tambi\u00e9n, la ficha que aparece con los conectados al pinchar en el n\u00famero de conectados tiene una peque\u00f1a sorpresa. Espero que os guste.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&#8220;No entiendo nada, -dijo H\u00e9ctor mientras levantaba la vista- esta carta no dice nada sobre t\u00ed ni parece que tenga ning\u00fan motivo para huir&#8221;. Al levantar la vista vi\u00f3 que estaba solo. Jacinto hab\u00eda desaparecido. &#8220;Hay gente m\u00e1s rara&#8230; &#8221; pens\u00f3 el negro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jacinto se despert\u00f3 de pronto. En cuanto movi\u00f3 la espalda la not\u00f3 dolorida. Llevaba mucho tiempo apoyado contra ese \u00e1rbol. Demasiado. Tal vez deber\u00eda levantarse. Volver a su casa. O tal vez no. Empezaba a anochecer. Los grillos comenzaban su peculiar melod\u00eda. La falta de luz empezaba a notarse. El fr\u00edo hac\u00eda aparici\u00f3n. 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