{"id":164,"date":"2004-11-25T15:08:12","date_gmt":"2004-11-25T14:08:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.karlankas.net\/blog\/index.php\/archivos\/2004\/11\/25\/cosas-necesarias\/"},"modified":"2004-12-27T11:52:14","modified_gmt":"2004-12-27T10:52:14","slug":"cosas-necesarias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karlankas.top\/index.php\/2004\/11\/25\/cosas-necesarias\/","title":{"rendered":"Cosas necesarias"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/metro.jpg\" style=\"float:left;border:solid 1px black;margin-right:10px;\" alt=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/metro.jpg\" title=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/metro.jpg\" \/>Iba Alfredo andando por los pasillos del Metro. Meditabundo. Reflexionando en lo mucho que hab\u00eda cambiado en los \u00faltimos a\u00f1os. Se planteaba si hab\u00eda aprovechado al ciento por ciento los d\u00edas que hab\u00eda vivido. Si estaba aprovech\u00e1ndolo en ese momento. Y descubri\u00f3 que ten\u00eda todo lo que pod\u00eda pedir: Ten\u00eda donde dormir, ten\u00eda quien le quer\u00eda y ten\u00eda un oficio que realmente le gustaba. Todo lo dem\u00e1s era superfluo. <\/p>\n<p>A lo largo de sus muchos d\u00edas de existencia se hab\u00eda dado cuenta de que muchas veces hab\u00eda luchado, hab\u00eda peleado por conseguir cosas que no eran en ning\u00fan caso imprescindibles, ni siquiera necesarias. La felicidad no estaba en un coche grande o en una abultada cuenta corriente. Pero para darse cuenta de ello hab\u00eda tenido que conseguirlo. Para ver que en el amontonamiento de objetos no estaba la felicidad hab\u00eda tenido que amontonarlos todos, uno por uno. Cuando consegu\u00eda un bien por el que hab\u00eda luchado se daba cuenta de que no le hac\u00eda m\u00e1s feliz, y lo explicaba pensando que ese no era el bien que necesitaba, sino que era aqu\u00e9l otro. Cuando al cabo del tiempo llegaba a tener este bien ve\u00eda que tampoco era la llave para la felicidad. Y no lo era porque era un tercero el definitivo. As\u00ed estuvo varios a\u00f1os como tarz\u00e1n: saltando de sue\u00f1os en sue\u00f1os en busca de la felicidad.<!--more--><\/p>\n<p>Cuando logr\u00f3 estar encima de una pila de objetos deseables por la mayor\u00eda, cuando tuvo casas en las principales ciudades de europa, cuando consigui\u00f3 tener los mejores y m\u00e1s exclusivos coches, cuando consigui\u00f3 ser propietario y director de una de las empresas de mayor \u00e9xito, cuando logr\u00f3 reunir una colecci\u00f3n de objetos de arte de lo m\u00e1s exclusivos, cuando tuvo todo descubri\u00f3 que nada le daba lo que buscaba. Esa sensaci\u00f3n de anhelo que le hab\u00eda acompa\u00f1ado toda su vida segu\u00eda presente. Se di\u00f3 cuenta de que lo que hab\u00eda hecho durante todo este tiempo era como beber agua cuando se tiene hambre: por un momento calma, pero en seguida vuelve a surgir esa desagradable sensaci\u00f3n de vac\u00edo. Y dol\u00eda.<\/p>\n<p>Por conseguir todo lo que anhelaba hab\u00eda perdido todo lo que val\u00eda la pena. Su mujer le hab\u00eda abandonado por la poca atenci\u00f3n que le prestaba. &#8220;Lo hago por t\u00ed, cari\u00f1o!!&#8221; le dec\u00eda siempre que hablaban del tema. Y era verdad. Porque quer\u00eda lo mejor para ella, pero no veia que lo mejor para ellos dos eran ellos dos. Ah\u00ed Alfredo se tuvo que parar y apoyarse en la sucia pared del metro llena de anuncios y solicitudes de trabajo hechas en un folio y pegadas con papel celo. Para evitar empezar a llorar se intent\u00f3 entretener leyendo los anuncios. Entre todas las notas hubo una que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n. M\u00e1s que un anuncio parec\u00eda una carta y rezaba as\u00ed: <\/p>\n<blockquote><p>\n<strong>Par\u00e1lisis Astracanill<\/strong><\/p>\n<p>Ayer com\u00ed en casa de mi madre. Ya s\u00e9 que sabeis que suelo hacerlo todos los d\u00edas por lo que no es una novedad (en principio) si no fuera porque com\u00edamos con mi hermana Cuchi y mi sobrina B\u00e1rbara, la cual -como su nombre indica- es de armas tomar. Cada vez me sorprende m\u00e1s el ver como mis sobrinos mayores que tienen 5 y 4 a\u00f1os (este \u00faltimo caso es el de la sobrina de la que hablo) van desarrollando su propia personalidad. Y su picard\u00eda. El saber c\u00f3mo pedirle las cosas a su abuela para que se las d\u00e9 seguro es uno de los logros por parte de mi sobrina que m\u00e1s gracia me hacen porque me recuerdan a mi cuando era peque\u00f1o pidiendo algo a mi madre. Seg\u00fan la oigo hablar pienso &#8220;muy bien, as\u00ed&#8230; ahora dile&#8230; eso! un poquito de&#8230; no, no&#8230; cuidado&#8230; por ah\u00ed no vayas queee&#8230;. bien salvado!&#8221; y al final lo consigue.<\/p>\n<p>Mi r\u00e9gimen ha pasado a mejor vida. Realmente, a parte de los enemigos naturales con los que cuenta, dispone de muchos elementos interesados en su fin, como por ejemplo la comida de mi madre, los comentarios de todo mi grupo de amigos (salvo honrosas excepciones), la carta del VIPS que se cree que son las papilas gustativas las que generan las grasas&#8230; El caso es que ayer com\u00ed espagueti al ajillo y salchichas de cerdo. Tampoco es nada especialmetne engordante pero no veo yo que tenga visos de conseguir llevar a buen fin el r\u00e9gimen antedicho. No s\u00e9 qu\u00e9 har\u00e9&#8230; ya os contar\u00e9.<\/p>\n<p>Ayer me dej\u00e9 el ordenador de casa encendido con la mala suerte de dejar el programa de correo abierto, dada mi man\u00eda de poner que el correo se compruebe cada 60 segundos, eran pocos los correos que no me arrebataba el cliente de correo de casa. Y claro, me perd\u00eda gran parte de las conversaciones que manten\u00eda abiertas sobre las cenas de navidad. Cuando me llegaba alguno ten\u00eda un historico de mil correos que no hab\u00eda leido y el comentario que hac\u00eda era del todo desfasado.  Cuando llegu\u00e9 a casa ten\u00eda del orden de 80 correos en la bandeja de entrada. Y s\u00f3lo 10 eran de SPAM. Me di cuenta de la de tiempo que se pierde en el trabajo por los correos personales, porque me tir\u00e9 (ley\u00e9ndolos solo por encima) del orden de 45 minutos. M\u00e1s luego contestarlos y dem\u00e1s pues perd\u00ed un tiempo precioso.<\/p>\n<p>Ayer fui a buscar a Maribel al trabajo. La verdad es que me apetec\u00eda, adem\u00e1s era la \u00faltima vez en mucho tiempo que iba a poder hacerlo porque el ayuntamiento de Madrid me quita la tarjeta de residente en el barrio de mi madre del pobre Astrac\u00e1n. Por lo que ya no podr\u00e9 ir a trabajar montado en mi brioso corcel. Es una noticia de las peores que me han podido dar. Ya solo podr\u00e9 mover el coche los fines de semana.  Menudo plan. Y ahora que empezaba a cogerle el tranquillo&#8230;<\/p>\n<p>El caso es que llev\u00e9 de vuelta a casa a Maribel y aprovechamos para tomarnos un cafelito en un bar que conocemos que nos gusta a pesar de ser ser un bar que no tiene nada. Adem\u00e1s el camarero es un poco&#8230; demasiado amable y nos pone un poco nerviosos. Siempre se est\u00e1 interesando sobre si est\u00e1 bueno lo que nos ha servido sobre si estamos c\u00f3modos&#8230; siempre est\u00e1 hablando con los clientes que pueblan el local&#8230; yo creo que este hombre mont\u00f3 un bar para hacer amigos porque si no no me lo explico.<\/p>\n<p>Si a alguien se le ocurre una idea para sacar a Astrac\u00e1n decidmelo porque est\u00e1 muy triste&#8230; aunque en metro he tardado lo mismo que en el coche en llegar&#8230;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Cada vez que se acordaba de su mujer le entraba una gran congoja. Ya nunca m\u00e1s la recuper\u00f3. Y lo prefiri\u00f3 as\u00ed ya que si no le habr\u00eda acompa\u00f1ado a la cumbre de riquezas que hab\u00eda amasado y se habr\u00eda dado cuenta, como \u00e9l, de que aquello no era suficiente. O, peor a\u00fan, que aquello no era lo que en realidad buscaban. Lo que ahora \u00e9l ten\u00eda y compart\u00eda con todo el que le preguntaba.<\/p>\n<p>Pasado el tiempo los negocios comenzaron a ir mal y tuvo que irse desprendiendo de sus tesoros que tanto le hab\u00edan costado.   Cuando lo hubo perdido todo pens\u00f3 que iba a morir, que su vida no ten\u00eda sentido. Pero vi\u00f3 que no mor\u00eda, y que respiraba y vivia igual que cuando lo ten\u00eda todo. Que aunque durmiera entre cartones so\u00f1aba lo mismo que entre almohadas de plum\u00f3n de oca. Que la sopa aguada de la hospeder\u00eda le alimentaba igual que el foei de pato del mejor restaurante. Que al no tener nada no se ten\u00eda que preocupar por conservar nada. Y empez\u00f3 a comprender. Se di\u00f3 cuenta de que la felicidad no est\u00e1 fuera, sino en \u00e9l mismo. De que cada d\u00eda que viv\u00eda no era ya un derecho, sino un regalo. De que un pobre no puede ocultar su miseria, esa miseria que los que tienen se esfuerzan por que no se les vea. De que, en definitiva,  ahora era libre.<\/p>\n<p>Como siempre que pensaba en estas cosas termin\u00f3 sonriendo. Se mes\u00f3 la barba de tres d\u00edas que llevaba, se pein\u00f3 los cuatro pelos que coronaban su cabeza y abri\u00f3 el taburete de playa que llevaba en su mano izquierda.  Se sent\u00f3. Abri\u00f3 la funda de la guitarra que llevaba en su mano derecha y sac\u00f3 \u00e9sta. Extendi\u00f3 la funda delante de \u00e9l, cogi\u00f3 la guitarra y comenz\u00f3 a tocar. Era una melod\u00eda medieval que hablaba de amores y desamores, de encuentros y desencuentros. De alegrias y de tristezas. Hablaba en definitiva de la vida de cada uno. Hablaba de la vida del que la interpretaba y \u00e9l lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>Los viandantes pasaban por delante con prisa por llegar a tiempo a su trabajo, con el estress dibujado en su rostro, sin darse cuenta de la alegr\u00eda con la que aqu\u00e9l pobre mendigo, aqu\u00e9l en el que nadie se fijaba tocaba su desafinada guitarra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iba Alfredo andando por los pasillos del Metro. Meditabundo. Reflexionando en lo mucho que hab\u00eda cambiado en los \u00faltimos a\u00f1os. Se planteaba si hab\u00eda aprovechado al ciento por ciento los d\u00edas que hab\u00eda vivido. Si estaba aprovech\u00e1ndolo en ese momento. 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