{"id":171,"date":"2004-12-03T14:09:50","date_gmt":"2004-12-03T13:09:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.karlankas.net\/blog\/index.php\/archivos\/2004\/12\/03\/la-anciana\/"},"modified":"2004-12-27T11:41:31","modified_gmt":"2004-12-27T10:41:31","slug":"la-anciana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karlankas.top\/index.php\/2004\/12\/03\/la-anciana\/","title":{"rendered":"La anciana"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/anciana.jpg\" style=\"float:left;border:solid 1px black;margin-right:10px;\" alt=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/anciana.jpg\" title=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/anciana.jpg\" \/>Nunca antes Francisco hab\u00eda comprado un billete de loter\u00eda. Y no lo habr\u00eda hecho de no ser la forma tan curiosa que tuvo aquella anciana de venderselo. No es que se le avalanzara o le dijera ninguna cosa que le hiciera gracia. Simplemente se lo vendi\u00f3 sin quererlo.  Y \u00e9l lo compr\u00f3 sin darse cuenta.  <\/p>\n<p>Todo empez\u00f3 hace mucho tiempo. Francisco ten\u00eda 5 a\u00f1os menos y la anciana&#8230; la anciana ten\u00eda la misma edad que ahora. O al menos eso parec\u00eda habida cuenta de su aspecto. Contaba con un largo pelo blanco que llevaba muy limpio y sujeto s\u00f3lo por dos horquillas que manten\u00edan el pelo alejado de su cara. Contrastando con esa blancura llevaba un traje negro como la noche que la cubr\u00eda de los pies al cuello,  El cuerpo sobre el que se posaba aquella negrura era delgado, m\u00e1s bien enjuto y sus manos contaban con unos dedos largos y finos de una juventud inusual en una persona cuya cara aparentaba tanta edad, y es que ten\u00eda la cara llena de arrugas y esa mirada, que s\u00f3lo algunos ancianos tienen, de comprender y disculpar todo. Ese perd\u00f3n que s\u00f3lo pueden facilitar el reconocimiento de muchos a\u00f1os de errores. Esta mirada le daba un especial atractivo a los grises ojos de la anciana. Un atractivo que fue fatal para nuestro querido Francisco.<br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p>La noche que se encontraron volv\u00eda Francisco a su casa. Era tarde. Hab\u00eda estado de juerga y regresaba con cierto estado de embriaguez que hac\u00eda que no notara el fr\u00edo que hac\u00eda esa noche, y no se diera cuenta de lo solitaria que estaba la calle para ser  las 2 de la ma\u00f1ana de un jueves.  Francisco vi\u00f3 a la anciana desde lejos en la larga calle por la que iba y en seguida se qued\u00f3 prendado con las pintas de dicha se\u00f1ora. Parec\u00eda una cara y unas manos que deambulaban por la calle dada la escasa iluminaci\u00f3n y el peculiar atuendo de la viandante. Al cruzarse con ella se la qued\u00f3 mirando con la fijeza y el descaro que s\u00f3lo la embriaguez puede dar. Tanto la mir\u00f3 que la anciana no pudo m\u00e1s que preguntar &#8220;\u00bfNos conocemos, muchacho?&#8221;. Francisco, que ten\u00eda una borrachera simp\u00e1tica, le contest\u00f3: &#8220;No, pero me gustar\u00eda!&#8221;. &#8220;Eso tiene f\u00e1cil soluci\u00f3n -dijo la anciana- inv\u00edtame a un caf\u00e9&#8221;. &#8220;Y por qu\u00e9 hab\u00eda de hacer eso?&#8221; pregunt\u00f3 el joven. &#8220;Porque, mi querido Francisco, lo est\u00e1s deseando&#8221;. El chico se qued\u00f3 at\u00f3nito al ver que la anciana sab\u00eda su nombre y tal era la intriga que ten\u00eda que le dijo &#8220;De acuerdo!&#8221;.<\/p>\n<p>Entraron en un caf\u00e9 de la calle Front\u00f3n. Esta calle era famosa por contar con m\u00faltiples caf\u00e9s que cerraban a hora muy tard\u00eda. Era un caf\u00e9 decorado con un estilo decimon\u00f3nico. Lleno de espejos, con techos altos y mesas de madera era la viva imagen la decadencia que representaba. Se sentaron en una mesa apartada. Y nada m\u00e1s sentarse lleg\u00f3 un camarero con cara de guas\u00f3n y les interrog\u00f3 acerca de lo que iban a consumir. Pidieron un caf\u00e9 cada uno. En cuanto se lo sirvieron Francisco, al que por el susto  ya se le hab\u00eda pasado los efectos et\u00edlicos, le empez\u00f3 a preguntar &#8220;C\u00f3mo es que sabe mi nombre?&#8221;. &#8220;Yo s\u00e9 muchas cosas sobre t\u00ed Francisco, pero no tienes porqu\u00e9 extra\u00f1arte, habida cuenta de que soy aquello que pediste en el pozo de los suspiros cuando ten\u00edas 9 a\u00f1os&#8230; bueno, la segunda parte de lo que pediste&#8221;. Ante la cara de extra\u00f1eza de Francisco la anciana le interrog\u00f3 &#8220;Te acuerdas de qu\u00e9 es lo que pediste?&#8221;.  &#8220;Pues la verdad&#8230; hace muchos a\u00f1os de aquello&#8230; casi 20 a\u00f1os y yo era un chaval&#8230;&#8221; dec\u00eda Francisco intentando que no se le notara la turbaci\u00f3n que le hab\u00eda producido aquella pregunta. Pero se le notaba. Estaba preocupado ante la inocente frase que la viejecilla le hab\u00eda dicho. &#8220;\u00bfEst\u00e1s seguro de que no te acuerdas?&#8221; le pregunt\u00f3 con cierto tono de incredulidad en su voz. La voz, ahora del hombre era d\u00e9bil como la llama de una vela a punto de apagarse. &#8220;No, -musit\u00f3 con la mirada puesta en el infinito, tal vez en los recuerdos de aqu\u00e9l d\u00eda en que escribi\u00f3 esa peculiar carta a los reyes magos- no me acuerdo&#8221;. La mujer, al ver que no iba a decir que s\u00ed decidi\u00f3 comenzar a decirlo: &#8220;Pediste que te llevaran&#8230;&#8221; pero no pudo terminar porque el chico perdi\u00f3 los nevios y dijo en un tono un  tanto elevado y tan severo como su mirada: &#8220;S\u00e9 perfectamente lo que ped\u00ed&#8221;. &#8220;Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no te alegras de verme?&#8221; pregunt\u00f3 la extra\u00f1a se\u00f1ora. &#8220;Porque no lo quiero, vale? Era un ni\u00f1o, no sab\u00eda lo que dec\u00eda. Me arrepent\u00ed apenas lo hice!&#8221;. &#8220;Pero lo hiciste -terci\u00f3 la viejecilla- y se te concedi\u00f3 y ahora debes pagar tu parte&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Francisco se puso a recordar. Es cierto que hab\u00edan pasado muchos a\u00f1os, pero se acordaba como si fuera ayer. Exist\u00eda la leyenda en el pueblo donde viv\u00eda entonces de que en mitad del bosque que hab\u00eda al lado del pueblo (llamado &#8220;Bosque Doscuros&#8221; por lo tupido que era el ramaje de los \u00e1rboles que lo poblaban) exist\u00eda un pozo m\u00e1gico que conced\u00eda un deseo al que echara algo preciado en su interior. Contaban tambi\u00e9n que una vez una hermosa princesa se hab\u00eda tirado dentro para que se le concediera el m\u00e1s preciado de los deseos: que su padre viviera. Y as\u00ed fue, su padre super\u00f3 la gravisima enfermedad que padec\u00eda, pero al enterarse del sacrificio que hab\u00eda costado entr\u00f3 en una fuerte depresi\u00f3n y mand\u00f3 destruir y ocultar ese pozo que para \u00e9l hab\u00eda sido maldito. Sin embargo, por m\u00e1s que buscaron sus soldados no encontraron dicho pozo en ning\u00fan sitio del bosque. Y es que \u00e9ste, al ser m\u00e1gico, ten\u00eda la habilidad de mostrarse s\u00f3lo a los que \u00e9l tuviera a bien. Tras rastrear el bosque s\u00f3lo descubrieron una carta plegada sujeta con una flecha en el tronco del \u00e1rbol. Todos pensaron que era la carta de despedida de la bella princesa a su rey y, sin leerla, la llevaron ante el monarca que pidi\u00f3 soledad para leerla. Cuando se hubieron marchado todos, abri\u00f3 la carta y al ver la K y la N que ocupaban todo el pergamino se llev\u00f3 la mano a la frente con preocupaci\u00f3n. Conoc\u00eda el signo y no parec\u00eda que le resultase grato. Se acerc\u00f3 al escritorio y apret\u00f3 sobre un remache decorativo que hizo que se abriera un caj\u00f3n secreto. Met\u00ed\u00f3 la mano en \u00e9l y sac\u00f3 unas gafas. Parec\u00edan unas gafas normales, pero en cuanto las tom\u00f3 recit\u00f3 una f\u00f3rmula secreta y las gafas comenzaron a brillar. Se las puso y lo que hasta ahora hab\u00edan sido solo una K y una N se tornaron en una carta. Al verla musit\u00f3 &#8220;Mi querido KarlanKas, as\u00ed que est\u00e1s de vuelta&#8230;&#8221; y empez\u00f3 a leer la misiva que rezaba as\u00ed:<\/p>\n<blockquote>\n<p><strong>D\u00eda pasado por agua<\/strong><\/p>\n<p>Ayer fue uno de estos d\u00edas en que uno piensa que deber\u00eda haberse quedado en la cama. Entre el fr\u00edo que pas\u00e9 aquella noche y con lo que llov\u00eda de ma\u00f1ana no apetec\u00eda nada levantarse.  El caso es que me levant\u00e9 y me duch\u00e9 sufriendo de nuevo los efectos del fr\u00edo acumulado en tan terrible emplazamiento. Tras vestirme comenc\u00e9 a entrar en calor. Cog\u00ed el metro donde ocurri\u00f3 una cosa cuando menos curiosa: una se\u00f1ora pregunta a otra si se va a bajar en la siguiente, esto era especialmente significativo porque se encontraban en el lado opuesto del vag\u00f3n. La cuestionada contest\u00f3 que s\u00ed y quedaron tan tranquilamente esperando. Yo tom\u00e9 buena nota de ello porque estaba cerca y tambi\u00e9n me iba a bajar. Llegada la parada estuve esperando a que arrancaran pero inexpicablemente para m\u00ed la que hab\u00eda contestado afirmativamente no arranc\u00f3 hasta pasado unos segundos, segundos que se hacen horas cuando se teme el cerramiento de las puertas por parte del conductor cuando uno est\u00e1 dentro.  En cualquier caso empez\u00f3 a moverse la se\u00f1ora y la chica de mi derecha, viendo mis intenciones, se desplaz\u00f3 a su derecha para facilitarme  la marcha. Gesto que agradec\u00ed con una sincera expresi\u00f3n oral de &#8220;gracias!&#8221; agradecimiento que ella minimiz\u00f3 con un &#8220;de nada&#8221; tan claro como mis gracias. Estos &#8220;de nada&#8221; se prodigan tan poco que apetece volver a dar las gracias por decir &#8220;de nada&#8221;. Pero como no quer\u00eda entrar en un c\u00edrculo vicioso de agradecimientos y disculpas me centr\u00e9 en salir del vag\u00f3n, cosa que consegu\u00ed. Al salir v\u00ed a la chica que hab\u00eda dicho que s\u00ed sal\u00eda que se encontraba efectivamente fuera (no mint\u00ed\u00f3) diciendo &#8220;Lo siento mucho pero es que hab\u00eda un ni\u00f1o delante, no querr\u00eda que lo atropellara?&#8221; y comprend\u00ed que se estaba disculpando ante la chica que le hab\u00eda preguntado la cual sin mirarla segu\u00eda toda digna andando (se ve que hab\u00eda expresado su malestar). Ante la negativa a aceptar las disculpas, la disculpante opt\u00f3 por mascullar un &#8220;imb\u00e9cil&#8221; dicho m\u00e1s para sus adentros que para fuera. Pero la primera lo oy\u00f3 y le contest\u00f3 con un &#8220;idiota&#8221; es curioso como los calificativos peyorativos de la inteligencia carecen de g\u00e9nero.  Ante esto le contest\u00f3 la que hab\u00eda dicho &#8220;imbecil&#8221; con un &#8220;subnormal&#8221; y \u00e9sta a su vez le dijo &#8220;gilipollas&#8221; y as\u00ed siguieron diciendo insultos denigr\u00e1ndose a ellas mismas con sus propios insultos. Abajando su calidad como persona con cada insulto que profer\u00edan. Con una sonrisa en los labios las adelant\u00e9 pensando en lo f\u00e1cil que es que ds personas adultas se comporten como ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Llegado al trabajo, trabaj\u00e9 hasta las 2 de la tarde que me fui a comer con Luis, Nacho y Jaime. Estuvimos hablando de cosas de lo m\u00e1s variado entre las que se encontraba mi futuro. Lo cual como podreis daros cuenta no me gust\u00f3 mucho. No el mismo sino hablar de \u00e9l. Tras la comida trabaj\u00e9 y volv\u00ed a casa entre una lluvia de espanto. No vi a Maribel porqeu la pobree estaba muy cansada y aproveche para instalar unas cositas en un portatil que me hab\u00edan dejado.<\/p>\n<p>Odio la lluvia!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Cuando termin\u00f3 de leer la carta se qued\u00f3 pensando. Y al final dijo para sus adentros &#8220;Este hombre se inventa cosas curiosas. Alg\u00fan d\u00eda las entender\u00e9!&#8221;. Y tirando de un libro de su inmensa biblioteca se abri\u00f3 un caj\u00f3n secreto donde guard\u00f3 esta carta sobre un mont\u00f3n de las mismas que ten\u00edan el mismo s\u00edmbolo. Lo cerr\u00f3, guard\u00f3 las gafas y se dijo &#8220;Habr\u00e1 que seguir buscando ese maldito pozo&#8221;.<\/p>\n<p>Todos esto que aconteci\u00f3 con la carta lo desconoc\u00eda todo el mundo salvo la familia de Francisco cuyo antepasado hab\u00eda servido como brazo derecho del Rey y \u00e9ste se lo hab\u00eda confiado. Francisco sigui\u00f3 recordando&#8230; (continuar\u00e1).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca antes Francisco hab\u00eda comprado un billete de loter\u00eda. Y no lo habr\u00eda hecho de no ser la forma tan curiosa que tuvo aquella anciana de venderselo. No es que se le avalanzara o le dijera ninguna cosa que le hiciera gracia. Simplemente se lo vendi\u00f3 sin quererlo. Y \u00e9l lo compr\u00f3 sin darse cuenta. 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