{"id":174,"date":"2004-12-22T19:15:59","date_gmt":"2004-12-22T18:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.karlankas.net\/blog\/index.php\/archivos\/2004\/12\/22\/el-puercoespin-vanidoso\/"},"modified":"2005-01-04T16:58:40","modified_gmt":"2005-01-04T15:58:40","slug":"el-puercoespin-vanidoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karlankas.top\/index.php\/2004\/12\/22\/el-puercoespin-vanidoso\/","title":{"rendered":"El puercoespin vanidoso"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/erizo.jpg\" style=\"float:left;border:solid 1px black;margin-right:10px;\" alt=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/erizo.jpg\" title=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/erizo.jpg\" \/>Erase una vez un puercoesp&iacute;n que quer&iacute;a ser ciervo y todas las noches lloraba y ped&iacute;a a la estrella de los sue&ntilde;os, esa que s&oacute;lo conocen los erizos, que le concediera su deseo. Cada noche se acostaba con la esperanza de ver su sue&ntilde;o cumplido y cada ma&ntilde;ana se levantaba con la tristeza de ver que segu&iacute;a teniendo las patas cortas. Esto le hac&iacute;a sufrir mucho. <\/p>\n<p>Un buen d&iacute;a estaba en mitad de un claro del bosque, sentado encima de un tronco seco cuando la inteligente zorra le vi&oacute; llorar y se acerc&oacute; a &eacute;l simulando apiadarse de &eacute;l. Y le dijo: <\/p>\n<p>-&iexcl;Oh! &iexcl;pobre puercoespin! &iquest;Qu&eacute; es lo que tanto te aflige? -El puercoespin al ver que ten&iacute;a a alguien que le escuchara se asincer&oacute; abiertamente:<br \/>\n&#8211; Que qu&eacute; me ocurre? -pregunt&oacute; simulando sorpresa- Llevo m&aacute;s de la mitad de mi existencia con un &uacute;nico deseo. Y no se me cumple- contest&oacute;, no pudiendo reprimir los llantos antes de terminar la frase.<br \/>\n&#8211; Pobre puercoesp&iacute;n, y cual es ese deseo tan importante? -pregunt&oacute; la zorra mientras se acercaba al peque&ntilde;o roedor.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\n&#8211; Yo no quiero ser puercoesp&iacute;n,  yo quiero ser un ciervo!! -grit&oacute; con todas sus fuerzas antes de volver a romper en llantos- y por m&aacute;s que se lo pido a la estrella de los deseos sigo siendo un peque&ntilde;o y desagradable puercoesp&iacute;n! -La zorra, viendo la ocasi&oacute;n de servirse de la vanidad del erizo para comerselo empez&oacute; a decirle:<br \/>\n-Realmente, siendo tan gallardo e inteligente no s&eacute; por qu&eacute; pretendes ser un ciervo. Si tu porte es mucho m&aacute;s elegante. <br \/>\n-&iquest;T&uacute; crees? -pregunt&oacute; poco convencido el puercoesp&iacute;n que empezaba a gustarle lo que le dec&iacute;a la letal zorra.<br \/>\n-Claro que s&iacute;! Y esa afilada nariz, lista para captar cualquier olor, esas manos fuertes para cavar si es necesario! Nada de eso lo tiene el bobalic&oacute;n del ciervo -dijo la zorra con la mirada fija en el cielo, como si recitara un poema.<br \/>\n-&iquest;Bobalic&oacute;n el ciervo? -pregunt&oacute; extra&ntilde;ado el puercoesp&iacute;n sorprendido ante esa revelaci&oacute;n.<br \/>\n&#8211; M&aacute;s de lo que te imaginas&#8230; en realidad, raro es el animal del bosque que iguale tu inteligencia, amigo erizo. Nada me gustar&iacute;a m&aacute;s que ser uno como t&uacute;&#8230;<br \/>\n-Como yo?!?!  -el pobre puercoesp&iacute;n, que hab&iacute;a caido totalmente en los enga&ntilde;os de la zorra no pod&iacute;a entender como un animal con movimientos tan elegantes y pelaje tan estupendo pudiera querer ser como &eacute;l.<br \/>\n&#8211; Por supuesto!! Sobre todo con esos pelos largos y fuertes que tienes. -El puercoesp&iacute;n, al oir esa referencia a sus espinas contest&oacute; indignado:<br \/>\n-&iexcl;Qu&eacute; va! si estas espinas son las que me hacen mantenerme lejos de todo el mundo!! En cuanto alguien se quiere acercar le pincho!<br \/>\n&#8211; C&oacute;mo que pinchas? -pregunt&oacute; con aparente sorpresa la zorra- eso es una contrariedad! Con lo agradable que parece! Y no podr&iacute;a acariciarte el lomo?<br \/>\n&#8211; Si lo haces, de buen seguro que saldr&iacute;as escaldada -le dijo el incauto a la que creia su nueva amiga -si quieres acariciarme tendr&iacute;as que hacerlo por la tripa que la tengo suave y tersa. La zorra, al oir eso no pudo evitar relamerse, pero en seguida retom&oacute; el papel que estaba representando y dijo:<br \/>\n&#8211; Vaya! Y podr&iacute;a ver cuan tersa es tu piel por ah&iacute; abajo? -al ver que el puercoesp&iacute;n dudaba la zorra insisti&oacute;- Debe de ser una experiencia agradabilisima acariciar el pelaje de un animal tan excepcional! -Esto termin&oacute; de convencer al erizo que, de forma insensata, se volte&oacute; mostrando su &uacute;nica zona vulnerable y le dijo:<br \/>\n&#8211; Ves mi tripa? es blanda y suave, acariciala si quieres. -la zorra aprovech&oacute; ese momento para acercarse con mirada asesina a la tripa del puercoesp&iacute;n, el cual al comprender las intenciones de la zorra, instintivamente se encogi&oacute; y se hizo una bola. La zorra, al ver que su almuerzo se hab&iacute;a convertido en una bola de pinchos intent&oacute; frenarse, pero llevaba tanto impulso que no pudo parar a tiempo y fue a dar con su hocico en todas las espinas aullando de dolor. Se tir&oacute; al suelo y empez&oacute; a retorcerse intentando quitarse las espinas clavadas con las patas delanteras. Estando as&iacute; las cosas, el puercoesp&iacute;n aprovech&oacute; la desesperaci&oacute;n de la zorra para salir corriendo.<\/p>\n<p>Cuando se vi&oacute; a salvo agradeci&oacute; el tener esos largos pinchos en lugar de pelos y se di&oacute; cuenta de que precisamente lo que menos le gustaba de su cuerpo era lo que le hab&iacute;a salvado de una muerte segura. Y comprendi&oacute; que era perfecto y a partir de ese momento ya nunca m&aacute;s quiso ser un ciervo y paseaba orgulloso sus espinas por todo el bosque. <\/p>\n<p>Y color&iacute;n colorado este cuento se ha acabado!!<\/p>\n<blockquote><p>\n<center><br \/>\nFeliz Navidad y Pr&oacute;spero a&ntilde;o nuevo!!!<\/center>\n<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Erase una vez un puercoesp&iacute;n que quer&iacute;a ser ciervo y todas las noches lloraba y ped&iacute;a a la estrella de los sue&ntilde;os, esa que s&oacute;lo conocen los erizos, que le concediera su deseo. 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