{"id":197,"date":"2006-03-21T01:17:45","date_gmt":"2006-03-21T00:17:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.karlankas.net\/blog\/index.php\/noticias\/197"},"modified":"2006-03-22T20:14:45","modified_gmt":"2006-03-22T19:14:45","slug":"197","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karlankas.top\/index.php\/2006\/03\/21\/197\/","title":{"rendered":"Entrada 197"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/calleoscura.jpg\" style=\"position:relative;float:left;padding: 5px 5px 9px 5px;background-color: #FFF;background-image: url(http:\/\/karlankas.net\/blog\/images\/sombra.gif);background-repeat: repeat-x;background-position: left bottom;border-top: 1px solid #DDD;border-right: 1px solid #DDD;border-left: 1px solid #DDD;float:left;margin-right:15px;\" alt=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/calleoscura.jpg\" title=\"http:\/\/karlankas.top\/wp-images\/casa.jpg\" \/> Era una noche cerrada. Hac\u00eda fr\u00edo. Eduardo Pinco se encontraba apoyado en una esquina de una calle solitaria pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9 no estar\u00eda durmiendo. Mir\u00f3 el reloj, eran las tres de la ma\u00f1ana. Se estaba retrasando. Pens\u00f3 en encenderse un cigarrillo, pero en seguida cambi\u00f3 de idea ya que la luz de la brasa podr\u00eda delatarle. Decidi\u00f3 esperar intentando pasar el rato observando el vaho que sal\u00eda por su boca.<\/p>\n<p>De pronto oy\u00f3 el ruido de un coche. Se ocult\u00f3 en las sombras del callej\u00f3n que daba a la calle principal. La que hemos denominado como calle principal no era m\u00e1s que una calleja de mala muerte de no m\u00e1s de 3 metros de anchura, sin aceras y si la oscuridad nos permitiera ver sus paredes las descubrir\u00edamos sin ventanas, con desconchones y pintadas. Era la parte pobre de uno de los barrios m\u00e1s pobres de la ciudad.<\/p>\n<p>El coche pas\u00f3 lentamente y con las luces apagadas. Nada m\u00e1s pasar el callej\u00f3n se detuvo y descendi\u00f3 del mismo un hombre alto, y negro vestido con un elegante traje azul marino. Dada la escasa iluminaci\u00f3n y el tono de su indumentaria apenas se pod\u00eda distinguir. Se dirigi\u00f3 al escondite y se encar\u00f3 con con el que llevaba tanto tiempo esperando.<!--more--><\/p>\n<p>-&#8220;\u00bfAs\u00ed que has venido? -dijo con una sorprendida sonrisa.<br \/>\n-\u00bfLa has traido? -Pregunt\u00f3 Eduardo con indisimulado nerviosismo.<br \/>\n-Aqu\u00ed est\u00e1 -contest\u00f3 el reci\u00e9n llegado mientras se sacaba un sobre del bolsillo interior de la americana. Era un sobre alargado y estrecho, de color sepia, con aspecto de tener bastantes a\u00f1os. Al verlo, Eduardo se puso a\u00fan m\u00e1s nervioso.<br \/>\n-\u00a1D\u00e1melo! -dijo tan exaltado que a penas pod\u00eda mantener el tono de susurro que hab\u00eda mantenido hasta entonces. El hombre de color se lo di\u00f3 con gesto divertido y le advirti\u00f3:<br \/>\n-Recuerda lo que has prometido pagar a cambio de este sobre. Es un precio muy alto. Demasiado alto en comparaci\u00f3n con lo que recibir\u00e1s -aconsej\u00f3 con media sonrisa dibujada en su cara mientras bajaba la carta a la altura de sus dedos. A pesar de llevar haciendo esto tanto tiempo siempre le sorprend\u00eda el ansia con el que requer\u00edan &#8216;El Sobre&#8217;. Todos sab\u00edan lo que les esperaba, pero la curiosidad era demasiado grande como para superarla.<br \/>\n-S\u00ed, lo s\u00e9. D\u00e1melo! -grit\u00f3 con los ojos fijos en el manido sobre mientras se lo arrebataba a la oscura figura que se lo ofrec\u00eda.  \u00c9ste, una vez hecha la entrega, se di\u00f3 media vuelta y volvi\u00f3 al coche. Arranc\u00f3, di\u00f3 marcha atr\u00e1s y se larg\u00f3 con la misma idea que siempre ten\u00eda al hacer estos encargos: &#8220;Debo buscarme otra forma de pasar el tiempo&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Al ver Pinco que por f\u00edn estaba a solas con su sobre empez\u00f3 a reir de forma nerviosa. Lo hab\u00eda conseguido. Por f\u00edn lo ten\u00eda en sus manos. El precio hab\u00eda sido alto pero por f\u00edn la ten\u00eda. Se la guard\u00f3 en el bolsillo de su chaqueta y sali\u00f3 intentando aparentar normalidad. Anduvo 3 manzanas hasta su coche. Se mont\u00f3 y abri\u00f3 el sobre. Dentro hab\u00eda una hoja de papel de color sepia por el paso del tiempo escrita con una tinta que hab\u00eda traspasado el papel. Estaba un tanto emborronado pero se pod\u00eda entender. Lleno de regocijo Eduardo empez\u00f3 a leer lo que ser\u00eda la \u00faltima carta por la que pasar\u00eda sus ojos.<\/p>\n<blockquote><p><strong>Demasiadas cosas que contar<\/strong><\/p>\n<p>Ha pasado casi un porr\u00f3n de tiempo (chorro m\u00e1s, chorro menos) desde la \u00faltima vez que tuve a bien escribir en este blog. Los motivos que ocasionaron este silencio fueron muchos, variados y de una complejidad enorme. Dado que explicarlo aqu\u00ed me llevar\u00eda p\u00e1ginas y m\u00e1s p\u00e1ginas y no deseando el suicidio de nadie,  he decidido no contarlo. Como iba diciendo&#8230; \u00a1vaale, vaaale! os dir\u00e9 porqu\u00e9 no he escrito en todo este tiempo: La pereza -asociada con la pasi\u00f3n por cumplir con mis obligaciones laborales a tiempo- ocasionaron que cada vez tuviera menos tiempo y ganas de escribir. Es triste y penoso pero es as\u00ed. Sin embargo, me estoy dando cuenta de que mi vida (y la de los de a mi alrededor) est\u00e1 cambiando demasiado desde aqu\u00e9l d\u00eda que operaron a la pobre Chufa, y me veo en la obligaci\u00f3n de escribirlo. M\u00e1s que nada para que nadie me pueda echar en cara que no lo cont\u00e9.<\/p>\n<p>Hoy empezamos la segunda parte del KarlanKas News. Un KarlanKas News que promete ser tan sopor\u00edfero como en la edici\u00f3n anterior pero que no se compromete con ning\u00fan formato. Tal vez haya alg\u00fan d\u00eda en el que s\u00f3lo escriba dos l\u00edneas en una entrada (cosa que dudo dada mi verborrea habitual) o que s\u00f3lo contenga una foto.  Es por ello que os ruego que sepais perdonar si no logro ayudar a conciliar el sue\u00f1o del mismo modo que en los anteriores art\u00edculos.<\/p>\n<p>Entre las cosas que debo contar se encuentra una noticia de lo m\u00e1s desagradable que creo que debe ser la primera en ser contada: Astrac\u00e1n&#8230; ha muerto! Al menos eso creo, aunque no estoy del todo seguro ya que me han llegado rumores que aseguran que lo han visto por las calles de Madrid pasar como una flecha, casi como una exhalaci\u00f3n mientras hac\u00eda sonar su claxon ante el taller en el que le arreglaron sus asideritos. Descanse en paz el coche que m\u00e1s alegr\u00edas me ha dado de todos cuantos he tenido la ocasi\u00f3n de conducir (vaaale, de acuerdo! Nunca he tenido ninguno antes de Astrac\u00e1n!). <\/p>\n<p>Hay otras muchas noticias, como el nacimiento de mi quinto sobrino, el cuarto de mi hermana Cuchi (nombre ficticio que para este blog he tenido a bien ponerle). Es un var\u00f3n sanote sanote que por el momento no hace m\u00e1s que comer y dormir (realmente muy aburrido) y, de vez en cuando, llorar (esto ya no tan aburrido). Tambi\u00e9n he de contar mi pr\u00f3xima condici\u00f3n de copropietario junto con Maribel de una vivienda (ya, yo a\u00fan tampoco s\u00e9 como la logr\u00e9 enga\u00f1ar), o el haber conseguido encontrar a un digno sustituto para Astrac\u00e1n&#8230; pero todo esto lo ir\u00e9 contando en pr\u00f3ximos art\u00edculos.<\/p>\n<p>Por hoy nada m\u00e1s, he de desentumecerme.<\/p><\/blockquote>\n<p>Eduardo se qued\u00f3 n\u00edveo al comprobar que lo que tanto le hab\u00eda costado conseguir no era m\u00e1s que una carta de un tal KarlanKas que no contaba nada relevante, ni interesante, ni divertido, ni enriquecedor. Pens\u00f3 en todo lo que hab\u00eda dado por ello y empez\u00f3 a encontrarse mal. \u00bfEs esto una broma? Su indignaci\u00f3n crec\u00eda por momentos. Hab\u00eda perdido todo por esta carta esperando que fuera la soluci\u00f3n a todos sus problemas, al menos eso era lo que le hab\u00edan prometido. Y ahora \u00bfcon qu\u00e9 cara se presentaba ante el resto del mundo? Su disgusto fue creciendo cada vez m\u00e1s. Empez\u00f3 a notar que le faltaba el aire. Abri\u00f3 la puerta del coche y fue a salir del coche justo en el momento en que su coraz\u00f3n decidi\u00f3 dejar de latir. Su torso cay\u00f3 a la acera como un fardo. A\u00fan sentado en el asiento del coche y con la mirada perpleja apuntando al infinito su postura podr\u00edamos calificarla de grotesca. En su mano derecha a\u00fan ten\u00eda la carta. Un silencio \u00fanicamente roto por unos pasos sigui\u00f3 a dicho momento. Nadie lo vi\u00f3, nadie pas\u00f3, nadie fue a socorrerlo. Los pasos, tranquilos, iban acerc\u00e1ndose al cuerpo sin vida. Al llegar, el viandante se par\u00f3 para descubrir el sobre. Se agach\u00f3 y lo cogi\u00f3 sin tocar nada m\u00e1s. Luego continu\u00f3 sus pasos, lentos tranquilos, s\u00f3lo seguidos por los ojos de los gatos que miraban at\u00f3nitos c\u00f3mo un hombre negro vestido con un elegante traje azul marino se alejaba silbando de la escena mientras se guardaba un sobre en el bolsillo interior de su chaqueta. Si supieran hablar habr\u00edan entendido claramente al misterioso personaje decir entre silbido y silbido: &#8220;Mira que te intent\u00e9 avisar&#8230; tch&#8230; \u00a1\u00bfcuando me podr\u00e9 deshacer de este maldito sobre?!&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era una noche cerrada. Hac\u00eda fr\u00edo. Eduardo Pinco se encontraba apoyado en una esquina de una calle solitaria pregunt\u00e1ndose por qu\u00e9 no estar\u00eda durmiendo. Mir\u00f3 el reloj, eran las tres de la ma\u00f1ana. Se estaba retrasando. 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