Que bueno que ya estamos a jueves. A mi la palabra jueves me recuerda a un perro chow chow que tuvimos en casa. Mi madre no paraba de decirle al pobre animal “Yaky!! -que era su nombre- siempre estás en medio como el jueves!!”. El pobre, con el calor que pasaba en estas fechas y lo pasota que era se derrumbaba (porque ese perro no se tumbaba, se derrumbaba) y no había quien le moviera. Fue un perro al que nunca oí ladrar. Yo llegué a pensar que era mudo. Como mucho gruñía. Me acuerdo que en esa época (mediados de los 80) había al lado de casa una discoteca de personas que estaban como mi pobre coche. Bueno, peor! porque mi coche pierde agua y estos perdían aceite… y a las 7.30 de la mañana, hora a la que sacaba a Yaky a pasear, salian los más trasnochadores de la discoteca. Un buen día un trasnochador me empezó a acosar (yo tenía entonces 12 años) y para darle miedo le pisé disimuladamente a yaky la mano delantera, para que gruñera un poco o hiciera algo. Pero él levantó la pata sin decir un “ay!” y levantó la mirada hacia mí como diciendo “pero, tú estás tonto!?”. Motivo por el cual tuve que optar por otra solución que fue decirle al hombre que me dejara tranquilo que si no iba a decir a mi perro que le atacara. ¡Que le atacara! si en su vida había soltado un bufido! Pero claro eso el borracho que tenía enfrente no lo sabía. Como no cejaba en su empeño le dije a Yaky no muy convencido “Yaky!! Atento!!” (la palabra “atento” había oido que era la que se empleaba con los perros de guarda para que intimidaran”). Y no sé si fue que el perro estaba harto de estar ahí de pie, que estaba deseando hacer pis y no podía por estar el tipo este delante o porque notó el miedo en mi voz, el caso es que soltó un gruñido, levantó las patas delanteras (muy poco, todo hay que decirlo) para a continuación salir escopetado a la acera de enfrente conmigo asido a la correa e intentando seguir su ritmo. Ese día Yaky me salvó de un pesado que solo Dios sabe lo que pretendía (me tenía asido de la mano y no me dejó ir hasta que mi perro se puso serio). Fue la única vez que le ví envalentonarse, porque era un miedica de tomo y lomo. Siempre que había tormenta se subía a mi cama temblando, y al intentar echarle me gruñía. Y claro, como no lo hacía casi nunca pues tenía que dejarlo. Se quedaba sentado en la cama mirando al balcón, mirando con horror cada rayo que se apreciaba por los cristales. Y en invierno aún tenía un pase. Pero en verano, con el calor que daba ese bicho… era un infierno! Menos mal que esa época tocó sequía y no llovía mucho.
El caso es que hoy es jueves. Lo que me llena de alegría. Ayer fue uno de esos días en los que uno se toma la vida con filosofía. Tuve tiempo para hacer de todo. Hasta cogí el coche! De lo que me dí cuenta es de que me voy a gastar una millonada en líquido anticongelante porque cada vez que conduzco debo llenar el depósito. Fuimos a 012 a comprar unos regalitos para el hijo de un compañero de trabajo de Maribel. El ir con el coche ahora es como sentirse dentro de la película Speed. Mirando todo el tiempo la aguja de la temperatura del agua. Enfadándome a cada parada… intentando que el coche mantenga una velocidad constante… la pobre Maribel lo pasa fatal: “La valla, la valla!! para!! El semáforo…!! “. El caso es que no tuvimos problemas y la aguja nunca llegó a 90 grados. Pero no es muy halagador porque nos fuimos al Bernabeu desde la Plaza de República Dominicana (para el que no lo sepa está a 5 minutos).
Hablando del coche, Desi (a la que tengo frita de un tiempo a esta parte) me llamó ayer para decirme que, tras leer lo que escribí el día de ayer, va a hablar con Julián para ver si me pueden arreglar el coche antes. La verdad es que Desi es un encanto de mujer. No sabía que decirle cuando me lo propuso. Me sentí culpable porque tal vez, en el intento de hacer ha historia más amena, tal vez lo había relatado de forma un tanto exagerada. Vuelvo a darte las gracias Desi. Y te conmino… no, te ruego que no te preocupes. Si no has logrado hablar con Julián no te preocupes más. de verdad, tampoco pasa nada. No le llames. Que me dá no sé qué que tengas que ir pidiendo favores para mí!
También ayer hice un poco de limpieza en casa, tampoco muy profunda pero lo justo para que las manadas de pelusas no se hicieran fuertes en el rincón de la tele. de acuerdo! lo reconozco!! Ayer cometí un genocidio en casa. Maté toda una especie de seres mutantes que se habían formado a base de pelusa y polvo. Eran simpáticos, pero un tanto feos así que, armado con la aspiradora los exterminé. Confío en que no se me vaya a tener en cuenta el día del juicio…
Por otra parte ayer también planeamos el viaje a Lisboa. La verdad es que nos faltan días. Fue muy gracioso, porque Maribel quería poner todo pormenorizado. Pero hasta tal punto que si llego a hacerle caso se habrían dado situaciones tan curiosas como que si en un momento tienes ganas de ir al baño y no está en el planing el que se vaya a esa hora, pues no podrías ir. Al final logramos razonar y pusimos actividades y horarios aproximados. Y yo llegué a una conclusión: “A esta chica le gusta demasiado la playa” y ella llegó a otra: “Carlos ha hecho orden en casa y no le gusta nada la playa”. Vamos a recorrer todo lisboa y los alrededores… me apetece mucho!!
Ayer fue el segundo día consecutivo que me acuesto sin ver a Miguel. Estoy preocupado, no sé si se habrá ido de casa o si es que no la encuentra. Pero el caso es que por las mañanas la puerta de su habitación está cerrada, así que dentro estará. por fín he hablado con él esta mañana y por lo visto se va mañana con Milú a Santiago de Compostela, no sé como están tan locos. Tanto Milú por ir con Miguel como Miguel por ir con Milú. Y es que les teneis que ver. Siempre lo hacen en broma, pero discuten a todas horas. Me da rabia no poder ir con ellos (entre otras razones porque no me han invitado) para ver como discuten todo el camino. Repito que lo hacen en broma, eh? que se llevan muy bien los dos! Pero muy bien en sentido fraterno, no nos confundamos.
En fín, que voy a ver si hago algo!
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