Siempre he identificado la pereza con la fuerza de la gravedad. Es más, estoy convencido de que tienen relación. Si vivieramos en la luna seríamos menos perezosos por el simple hecho de uqe nuestro cuerpo pese menos. Muchas veces, cuando suena el despertador (a Dios gracias, Luis del Olmo está de vacaciones), uno nota como su cuerpo está hundido en el colchón y como es materialmente imposible vencer la fuerza que lo mantiene ahí. Si la concentración crece, se nota cmo nos comportamos como un trozo de metal al acercarlo a un imán. O peor aún, nos damos cuenta de que somos fichas de un parchís electrónico. Esta mañana ha sido lo que me ha ocurrido: he sentido como la fuerza de la gravedad me impedía levantarme a una hora razonable. A parte notaba como el colchón, como si fuera una planta carnívora, me chupaba, me absorbía el espabilamiento que podía estar reuniendo. Éste, se desprendía de mí cual fragancia e iba a descender hacia el colchón, el cual absorvia cual silenciosa aspiradora, cualquier resto que del mismo pudiera tener.
La situación era crítica: por un lado la pereza y por otro la cama impidiendo que me levantara. Pero es que además estaba aquella música. Una música que salía de la almohada, esa increiblemente cómoda almohada. La cual, se adaptaba a mi cuerpo como un guante haciendo que mi cabeza descansara plácidamente sobre ella. Esa música hacía que mis ojos no quisieran abrirse y condenaba a mi cuello a permanecer en aquella postura, perdiendo la consciencia ahora sí, ahora también… sumiéndome en un duermevela de imposible solución. Perfectamente sujeto, como Gulliver en la isla de los enanos, veía como indefectiblemente iba a llegar tarde. O al menos eso creia. Porque en ese momento sonó la voz más erótica de la radio diciendo la cosa más desagradable del mundo: “Son las 7 de la mañana, las 6 en Canarias. Noticias”. De pronto toda música calló, todo vapor desapareció, todo peso se aligeró y pegué un bote que hizo que me pusiera en pie sin flexionar las rodillas.
Tras la frenética actividad de todas las mañanas, entre las que incluyo el tener que plancharme una camisa, salgo de casa con la hora persiguiéndome en feroz carrera. Me cuelo dentro de Astracán, lo arranco y emprendo mi marcha. En cuanto paro el coche noto que las vibraciones del mismo son tan fuertes que mi pecho vibra. Al arrancar oigo un ruido inusitado y compruebo con horror que sale de mi coche. Es el tubo de escape que protesta y tose por lo pronto de la hora.
Sin darle importancia a dicho hecho continuo la marcha. Hoy he matado con la mirada a 5 conductores. Me parece que no se han dado cuenta, pero me da igual. Hay mucho ignorante conduciendo. Hoy, sin ir más lejos, un Golf se ha matado por ponerse delante de mí en la castellana. Cuando lo ha conseguido se ha dedicado a ir a 2 por hora. Y yo me pregunto ¿es que soy el único que tiene prisa en esta maldita ciudad? Por fín lo he adelantado. Pero lo he hecho con disimulo y como quien no quiere la cosa para que no luchara de nuevo por ponerse delante de mí. Cuando he parado en un semáforo he visto un humo que venía de atrás. He seguido hasta el origen del mismo y he visto que salía de la parte de atrás de mi coche. Yo ya lo sospechaba, pero quise cerrar los ojos a ello. Es duro el tener que enfrentarse a algo así. Con la de información que hay en estos momentos al respecto me parece una tontería que Astracán haya caido, pero… qué se le va a hacer? Mi coche fuma!! Le pillé cuando miré atrás! De ahí su respiración tan pesada, esa voz tan ronca y esa falta de reprís y ese humo tan denso… Menos mal que no se lo pillaron en la Inspección Técnica de Vehículos…
Según me han comentado por aquí puede que sea por el relente de la noche. Le observaré esta tarde. Como vea que sigue fumando se va a enterar!
hoy es el cumpleaños de mi hermana Cuchi. Vamos a ir todos los hermanos a su casa a cenar algo. Me apetece estar en familia! Hace tiempo que no nos vemos todos juntos. Es una pena que no venga mi hermana mayor (está de vacaciones) pero menos es nada! Además así veo a mi ahijado que por lo visto está enorme. lo que siento también es que no venga chufa. A fin de cuentas es una más de la familia.
Ya os contaré que tal va todo…

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