Ayer viví en mis carnes otra experiencia peligrosa para la integridad física de éste que os tortura con sus escritos. Resulta que vinieron a la Notaría a firmar una aceptación de Herencia. Pero no era una aceptación normal. Era una aceptación en que los hermanos estaban enfrentados. Es duro el que ocurran estas cosas. No me considero nadie para juzgar nada, y me limito a relatar lo que viví sin entrar a valorar si hicieron bien o mal los hermanos que ahí se reunieron. Pero no logro descubrir qué cosas llevan a unos hermanos a enfrentarse tan abiertamente por una herencia. Por lo que oí. Y no es que pusiera la oreja para intentar espiarles, es que se pusieron a discutir a voz en grito por toda la notaría.
Resultaba un poco cómico el ver como discutían. Porque parecía una obra de teatro por cuanto se movieron por toda la notaría. Comenzaron en la sala de espera, luego alguno se debió de enfadar y salir de la misma. Momento en que el atacante aprovechó para perseguirle con sus argumentos. Se fueron por el pasillo hasta la entrada, luego se dieron la vuelta hasta otra vez la sala de espera. Luego fueron al despacho del fondo… y a todo esto pegando gritos y haciendo grandes aspavientos. Hubo un momento en que nos temimos lo peor y escondimos todos los abrecartas, tijeras y cuchillos por miedo a lo que podría pasar.
Otra cosa que me sorprendió es lo enfurecidos que se pusieron al verse y lo poco que les importó estar en casa ajena para ponerse a gritar. Esto supongo que se debe al profundo disgusto (vamos a decir así) de debían arrastrar a lo largo de años. Además, con todas las idas y venidas, los sofocos de la discusión y teniendo en cuenta que no se habían quitado los abrigos, acabaron teniendo todos un tono sonrosado que les hacía parecer estar más enfadados de lo que realmente debían estar.
Fue la rebelión de los mamelucos, y yo estaba allí. Viviendolo en directo. Me sentía como Arturo Pérez Reverte cuando no era un intelectual e iba, micrófono de alcachofa en mano, a todos los enfrentamientos bélicos para retransmitirlos por la tele. Me imaginaba a mi delante del fragor de la discusión con un bolígrafo en la mano a modo de micro y una caja de paquetes de folios en la cabeza a modo de casco retransmitiendo la discusión: “Los enfrentamientos en la notaría se han recrudecido debido a que el señor López ha dicho al señor Pérez que nunca bajó al perro por las tardes. Esta frase ha desencadenado una batería de insultos acompañados de salivazos radioactivos sobre la pechera del Señor López que ha ocasionado la respuesta de éste esgrimiendo el puño a modo amenazante. Esto ha hecho que el señor Pérez inicie un movimiento de traslación a lo largo del pasillo de la notaría, retirándose hasta la sala de espera. Ante esta muestra de debilidad, el Señor López ha reforzado sus gritos e insultos persiguiéndole por todo el pasillo. Como veis la lucha es encarnizada”. Iba a hacerlo cuando me dí cuenta de que mi cabeza no cabía en la caja de folios y además el Notarío me estaba mirando preocupado por ver que estaba sacando los folios de las cajas para luego probarmelas. Así que desistí en mi empeño.
Esta es otra muestra del gran peligro que tengo que vivir diariamente en la Notaría.
Por la tarde quedé con Maribel y nos fuimos a tomar una cocacola al reloj de la esquina (corner’s clock). Estuvimos hablando de muchas cosas interesantes, y de pronto la luz se fue. Resulta extraño, sobre todo porque nadie se movió ni nada, todos siguieron comiendo, hablando… pero estabamos a oscuras. Un grupo de jóvenes aprovechó para hacer la gracia y empezar a cantar el cumpleaños feliz entre las risas de los demás. Y es que esto de que un sitio se quede sin luz hermana mucho, hace que la gente hable más con desconocidos. Es como si perdieramos el miedo a que rechacen lo que decimos…. como no nos ven, pues si decimos una tontería no saben quien ha sido… Lo peor del hecho es que las camareras son negras… bueno, son de color (aunque nosotros tb somos de color: blanco… o verduzco en mi caso), o, como dijo una chica que conozco, “afro-americana”y yo me pregunto, ¿no será más bien afro-europea? Poruqe decir afro-hispana es mezclar un pais con un continente. Y además, habrá gente de Guinea (por ejemplo) que tendrá la nacionalidad Española. Además, si decimos afro-españoles seguro que sale alguien y dice que en realidad son afro-catalanas o afro-euskaldunas… Bueno, el caso es que las camareras iban de negro y tenían la melanina muy desarrollada desde su nacimiento, por lo que no se las veía. Bueno, si te miraban sí se las veia porque tienen el blanco de ojos más blanco que he visto en mi vida. Luego cuando se acostumbró la vista a la oscuridad sí que vimos a las camareras y a todo el mundo. Por fín volvió la luz y pude pedirme un emparedado de la casa que es una barbaridad. No llega al superbarataria pero casi casi. Tiene bacon (panceta para los de aquí), jamón, queso, lechuga, tomate y hasta un huevo a la plancha acompañado por patatas fritas. Una barbaridad! Tras comermelo enterito mientras hablabamos de las modelos del masters series de Madrid, nos fuimos a dar un paseito hasta su casa. Momento tras el cual me fui a ooooootra reunión (esto es una barbaridad).
Ah! Y esta mañana he tenido mi primer golpe. Ha sido aparcando. El ayuntamiento pone unos piovotes bajos para proteger árboles que lo que hacen es impedir que aparques a gusto y a mí uno me ha saltado la carcasa del espejo retrovisor izquerdo. Ahora se ven las tripas del retrovisor… el pobre Astracán parece más viejo que nunca. Voy a ver si le voy a comprar un retrovisor nuevo… para que se ponga contento…
Leave a Reply