Día de escobillas

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¿Quién capacita a los vendedores de los grandes almacenes? ¿Quién decide qué persona está en qué departamento? ¿Existe una forma de recompensa destinando a unos u a otros a determinado departamento; es decir, si te portas bien te mando a este departamento y si te portas mal te mando a este otro? Después de mi desagradable experiencia de ayer mucho me temo que algo de razón tengo. La película de “Crimen Ferpecto” no va a ser sino un retrato hiper-realista de lo que se cuece en los grandes almacenes. Mi experiencia es cuando menos desasosegadora. Por favor, no la leas si tienes problemas de corazón. Puede ser perjudicial para tu salud.

Resulta que, como ya adelanté, me robaron una escobilla del limpiaparabrisas. Esto, que me cabreó sobremanera hace que te imagines en situaciones, y te plantees peligros nuevos. Sin ir más lejos, al salir ayer de trabajar fui corriendo a por el coche pensando que con la oscuridad me iban a quitar una rueda de Astracán. Y por el camino me preguntaba qué haría si me encontraba con el ladrón en plena faena, sentado en el suelo con la llave de las tuercas en la mano, el gato levantando el coche y la el robo a punto de propiciarse. Conociéndome seguro que le saludaría amablemente y le preguntaría si necesitaba ayuda. Me diría que no entonces le contestaría que yo sí, porque iba a sacar el coche y el gato de esta persona me lo estaba impidiendo. Lo que ocurriría a partir de ese momento es un misterio, supongo que dependiendo de lo finalizado que esté el trabajo podría el hombre salir corriendo con la rueda o sin ella o pegarme con la llave en la cabeza.

A Dios gracias, cuando llegué al coche no había nadie haciéndole nada, aunque (eso sí) seguía sin su tapacubos y sin su limpiaparabrisas. Así que ni corto ni perezoso me fui a Menendez Pelayo donde está un taller de Opel a comprar dichos elementos. Llegué a las 19.15 . Vi que la tienda del interior del taller estaba cerrada, por lo que me fui a recepción a preguntar sobre dicho hecho. Un chico se me había adelantado y estaba hablando con el de recepción sobre lo que le pasaba a su coche y lo que querían que le hicieran. Se tiraron 10 minutos hablando y, aburrido, metía antena a ratos:

– También le cuesta arrancar -decía el chico con miedo.
-¿En frío? -le preguntaba el hombre de recepción, una especie de Coto Matamoros con bata blanca de Opel. La verdad es que es curioso el aspecto que tiene un mecánico con bata blanca, es como si un dentista te atiende con mono de mecánico. Es decir, inspiraría desconfianza. A mi me da la impresión de que va a arreglar el coche con un algodón empapado en alcohol sujetado con los dedos índice y pulgar… el caso es que a este chico no le debía inspirar eso porque estaba lanzadísimo a contar cosas. Parecía un reo condenado a muerte haciendo su última confesión.
– Siempre -contestó con cara de horror, dibujándose en su cara la materialización de los peores presagios.
– Eso puede ser la junta de la trócola en su contacto con el pistón del cigüeñal que haga que la mimetización alterna no se conjunte con el arbol de levas y ocasione finalmente la falta de combustión. -contestó el dentista-mecánico con los ojos cerrados, como un escolar recitando un poema de Gloria Fuertes aprendido de memoria.
– Perdón… no le entiendo -contesta el pobre chico.
– La batería, que se te habrá agotado -contesta el técnico decepcionado al comprobar que su interlocutor es un neófito en la materia.
-Aaah! También me gustaría ponerle aceite, que lo tiene un poco bajo.
– Ahí le recomiendo que le cambie el aceite, porque la mezcla de dos aceites puede ocasionar que la diferencia de densidades haga que el motor no se comporte como deba haciendo que…
– Vale, vale!!! -le interrumpe el ya bastante desorientado conductor- lo que usted diga!!
– ¿Y le cambiamos los filtros? -el recepcionista ya se sentía en su salsa, con lo del árbol de levas acababa de darle un gancho a la mandíbula de su contrincante que se bamboleaba por el ring mientras él ya sólo tenía que bailotear a su alrededor hasta que cayera. El cliente comía de su mano e iba a hacer todo lo que le sugiriera. Y lo sabía!
-Vale! -dijo el chico mirandome nervioso, como con pudor ante el espectáculo de bajada de pantalones que estaba haciendo al plegarse a todas las sugerencias del de la bata.

Ahí dejé de escuchar y me fui a pasear por el concesionario que tenian al lado. Realmente el nuevo Astra es precioso. Si pudiera me lo compraba, aunque la verdad es que perder una leyenda no me convence demasiado.

Por fin se fue el chico que abandonaba el taller con la cara entre las manos tapándose las lágrimas y la vergüenza. por el dorso de su mano derecha sobresalía un papel arrugado. Debía ser la factura… pobre chico!

Fui a hablar con el calvo de recepción y le pregunté qué era lo que pasaba con la tienda de recambios, a lo que me contestó que estaba cerrada. Ahora comprendo por qué este chico está aquí, es un lince!! Le contesto que ya sospechaba algo así pero que me preguntaba cual era el horario, a lo que me dice que cierran a las 7 de la tarde. Lo decía como si fuera lo más lógico y normal. Como si todas las tiendas cerraran a dicha hora. Visto lo cual no me quedó más que tragarme mi ira y preguntarle si me podría vender un limpiaparabrisas. A lo que me contesta con una sonrisa “Imposible! Está cerrado, no lo ve?”. Silenciando la respuesta que me salía por respeto a la Opel y a siempre magnífico y nunca lo suficientemente laureado Astracán, me fui de allí derechito al corte inglés.

Llegué, dejé el coche en el aparcamiento del centro comercial y me dirigí al apartado de coches. Es increible la cantidad de tonterías que venden para los vehículos. Pomos de palanca de cambios que parecen bolas de acero, pedales de acero, adhesivos de “Muerde mi polvo” … me costó encontrar las escobillas de limpiaparabrisas. Al final las encontré. Me puse a mirar pero había cientos de modelos, así que decidí dirigirme a un dependiente. Observé con extrañeza que todos los dependientes de dicha planta (una planta absurda dedicada a la jardinería, electrónica y motor) eran personas de avanzada edad. No viejos pero sí que habían superado la barrera de los 40 años. ¿Un cementerio de elefantes? No sé. Visto el interés con el que se toman su trabajo puede ser perfectamente.

El caso es que llamé a un dependiente con unos bigotes dignos de Pancho Villa y le comenté mis dudas. El tipo se dirigió a una tabla que no había visto y consultado mi modelo me dijo “Es el 450” y me alcanzó un “450-S”. Le comenté su error y tras poner cara de duda y sorpresa y mirando al otro dependiente con el que, hasta el momento que le interrumpí, estaba manteniendo una conversación (probablemente deseando retomarla) me dijo que eran lo mismo, que no me preocupara. Que funcionaría estupendamente. Total que pagué las escobillas y el parking y bajé a ponerlas. Y tras mucho guerrear con el gancho, las escobillas y el enganche conseguí que encajara. Pero par ami sorpresa el borde que está en el final del cristal no se pega al mismo, dejando una parte sin limpiar. Como no puede ser de otra manera de esto no me he dado cuenta hasta esta mañana. Total que tengo que volver al maldito corte inglés a que me cambien las escobillas y me den las que yo sabía que eran. Y es lo dicho al principio. Creo que en la planta de los cachivaches están los que se van a prejubilar que no quieren lios y te dan cualquier cosa. El pobrecito Astracán es el que termina pagando los platos rotos de todo!

Comments

3 responses to “Día de escobillas”

  1. esther lehmann Avatar
    esther lehmann

    avanzada edad los 40:?:
    te recuerdo,”chavalín”, que andamos mas cerca de los 40 que de los 20:cry:

  2. KarlanKas Avatar

    Es que nuestra edad es avanzada, Esther…

  3. EPA2 Avatar
    EPA2

    Hola Karlankas, muy bueno tu dia, mira lo que te prometí es deuda, aquí tienes algunas sugerencias para adelgazar:
    1) Ten presente las calorías que consumes. Por ejemplo, muchas bebidas son hipercalóricas, sobre todo las que contienen alcohol y los jugos azucarados. No te dejes entrampar con los refrescos que aparecen en los anuncios. Si miras la etiqueta, tal vez te sorprenda su alto valor calórico.
    2) Evita las tentaciones. Si tienes a mano papas fritas, bombones o galletas, seguro que acabarás sucumbiendo. Sustituyelos por refrigerios bajos en calorías, como manzanas, zanahorias y galletas integrales.
    3)Come algo antes del almuerzo y cena. Así, reducirás tu apetito y tal vez te ayude a no comer tanto.
    4) No aceptes todo lo que te ofrezcan. Se selectivo y rechaza lo que contenga demasiadas calorías.
    5) Tomate tiempo y disfruta de la comida. Fijate en los colores, sabores y la combinación de los alimentos. Haz caso cuando tu estomago te diga “Estoy lleno, ya es suficiente”.:twisted:
    6)Para antes de sentirte satisfecho
    7)Los restaurantes de algunos países son famosos por sus abundantes raciones. Come solo la mitad del plato principal o bien compartelo con otra persona 😐
    8) No es IMPRESCIMDIBLE terminar con un postre dulce. Es mejor elegir una fruta u otro alimento con menos calorías, (las fresas viene bien, je je)
    9) La industria alimentaria quiere que tu comas, comas y comas más. Su objetivo es ganar dinero a tu costa, así que tratarán de aprovecharse de tus debilidades. No te dejes engañar por los anuncios seductores y las imágenes bonitas. TU PUEDES DECIR QUE NOOOOOOOOOOOO.

    Fuente: Lista adaptada del libro “Eat, Drink, and Be Healthy” del doctor Walter C. Willet.

    Bueno, espero que sirva para algo, ale.

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