Hola a todos!
Supongo que si me leeis hoy será porque estais atados a la silla del trabajo sin posiblidad de escaparos. Yo, sin embargo estoy aquí sentado en casita, con la barba del fin de semana, unos pantalones cómodos y un polo de manga larga regalo de mi querida hermana Lourdes.
Os preguntareis qué es lo que hago, pues simplemente vaguear, vaguear yy.. sí, y también vaguear. Me he levantado a las 9:40, pero antes he tenido el inmenso placer de despertarme a las 7. Esto lo hago para poder decir “Qué sueño tengo tan grande. Me quedaría durmiendo…” ¡¡Y quedarme!! oir como otros se levantan y yo quedarme calentito dentro de la cama. Tampoco cos penseis que he aguantado mucho, porque como os he dicho, me he levantado a las 9:40. He desayunado, me he duchado, he hecho las 4 cosas que tenía pendientes en casa y me he puesto a leer una revista. Es una maravilla! He vuelto a desayunar, he estado navegando por internet otro rato… he hablado con Maribel y he quedado con ella para comer. Hemos ido al VIPS de Mateo Inurria y creedme si os digo que el servicio en ese VIPS es maravilloso: rápidos, atentos… todo ha ido a las mil maravillas.
Salvo, tal vez, por los que teníamos al lado. Debían de ser chicos de 18 años y nuestra mesa distaba de la de ellos a escasos 20 cm. El chico debía de acabar de cambiar la voz ya que no podía modularla y le salía un tono cavernoso y a un volumen ensordecedor… claro que puede ser fruto de lo que tantas veces mi abuela me insistió “Como sigais oyendo la música a ese volumen os vais a quedar sordos!”. El caso es uqe donde estabamos Maribel y yo se le oia estupendamente… bueno, y probablemente a 5 mesas de distancia también se le debía de escuchar a las mil maravillas. El chico debía de haber empezado unos estudios de electrónica a que no paraba de hablar del laboratorio de no sé que gaitas. Por lo visto era falta grave no llevar los guantes y dejar la corriente puesta (fijaos lo que me importará eso) y que si te pillaban una vez te echaban de ese laboratorio, a la segunda no podías hacer el examen, a la tercera te corría 2 convocatorias 😯 y a la cuarta no lo llegué a oir, pero probablemente te sacarán los ojos o algo así… qué barbaridad. Y luego estuvo hablando de que meter los dedos en el enchufe no se considera una práctica especialmente peligrisa y tenía un riesgo leve. Toma! que meta él los dedos en el enchufe a ver que le parece!! Por lo visto esto sólo era si se metían los dos, porque no había diferencia de voltaje entre la entrada y la salida. Pero si sólo metías un dedo sí era peligroso. Era por algo que llamaba diferencial. La verdad es que hemos aprendido una barbaridad, su pobre acompañante tenía cada vez la cara más aburrida. Sobre todo cuando el mediohombre empezó a hablar de los aislantes electricos. Momento en el cual aproveché para pedir la cuenta, ya que ese tema pertenecía a una asignatura a la que yo no me había apuntado.
Mientras oia la verborrea del chico miraba a Maribel y no se me ocurría más que hablar de comprar regletas, medidores de voltaje y de comentarle aquella anécdota en la que metí los dedos en el enchufe de pequeño y me tiré llorando 3 días.
La verdad es que es agradable que alguien muestre tanto interés por sus estudios. Pero, demonios, que no lo haga gritando!!
Después de comer nos fuimos a dar una vuelta. La verdad es que con el viento que hace habríamos preferido quedarnos dentro, pero yo pasaba de seguir asistiendo a clase. Dimos unas vueltas y Maribel se volvió al trabajo y yo a casa.
A ver que hago durante esta tarde…
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