Hoy empiezo la jornada intensiva. Lo que en circunstancias normales es un motivo de alegría (sales a las 15:00 horas y ya no vuelves hasta el día siguiente) se torna, en el día de hoy en una de las mayores pesadillas. Despertar una hora y media antes de la hora habitual (sí sí… UNA HORA Y MEDIA) hace que al sonar el despertador se junten el sueño y el ruido del mismo. Así nos encontramos con situaciones absurdas:
Sueñas que estás hablando con la chica que siempre te ha gustado. Le vas a dar un beso y te para y al preguntarle por qué va y te contesta “pi pi pi… pi pi pi… pi pi pi…” y ves como poco a poco se va transformando su cara en un montón de cartuchos de dinamita con un reloj digital con la pantalla llena de ceros parpadeantes y un led rojo parpadeante. En ese momento te das cuenta de que en realidad eres un TEDAX y tienes que huir de una bomba que ya va a estallar. Entonces pegas un salto y te libras dolorido de la explosión. La chica vuelve a aparecer y te empieza a dar lametazos en la cara, tan humedos que terminas por despertar viéndote en el suelo con la cabeza goleada con el tacón del zapato, la pierna derecha aún sobre la cama y la perra lamiéndote la cara. En un primer momento piensas en la suerte que has tenido al librarte de la bomba, pero luego (cuando el cerebro despierta) te das cuenta de lo estúpido que eres. ¡¡Has perdido la oportunidad de tu vida de besar a Panchita!!
Tras echar a la perra y hacerte una composición de lugar te levantas, vas al baño, te duchas con agua fría (esto en circunstancias normales te haría pegar botes, pero con el estado de ensoñación en el que te encuentras ni te enteras de este pequeño detalle. Te afeitas, te duchas y te vistes.
Una vez en la calle te das cuenta de que te has puesto la chaqueta de un traje azul y el pantalón de un traje gris, intentas llevarlo lo más dignamente posible, intentando dar la apariencia de uqe lo has hecho aposta. Luego te das cuenta de que no te has puesto corbata y que vas con las zapatillas de andar por casa. Te planteas volver a desfacer el entuerto, pero el orgullo (aaah! ese enemigo de los perezosos!!) te obliga a, con la excusa de no llegar tarde, ir asi a trabajar. Y en el coche te vas autoconvenciendo: si las zapatillas tampoco son tan feas… además, estas zapatillas con forma de la cabeza de goofy estuvieron muy de moda hace unos años. Además te costaron un pastón.
Total, que aquí estoy, a las 8 de la mañana con zpatillas de andar por casa y traje bicolor escribiendo lo que puede que sea lo último que haga desde este lugar de trabajo antes de que mi jefe me vea y decida mi despido fulminante…
Feliz día!
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