Mis problemas con las mujeres

http://karlankas.top/wp-images/chica.jpgEdelmiro llegó pronto aquel día. No tenía muchas ganas de que le regañaran por llegar tarde su segundo día. Nada más llegar dejó su plumífero detrás de la silla, en la percha y aprovechó para revisar de arriba a abajo la cabina para ver si encontraba el dichoso altavoz que le había interrogado el día anterior. Estuvo mirando en el techo, en las paredes, en el armarito… y no descubrió más que lo que parecía un sensor de humos en lo alto del techo. Tal vez sirviera también para esconder el altavoz, pero no estaba seguro. Se había llevado un cabasse con un termo con café y un emparedado de panceta con queso por si le entraba hambre a última hora. También llevaba otro libro (ya que el que llevó el día anterior era un poco aburrido) titulado “Cómo conseguir que la mujer de tu derecha mire a su izquierda”, era un título sobre política pero él, al verlo, le había parecido de lo más adecuado para llevar al trabajo.

Una vez se sentó miró a la carretera. Eran las cuatro de la tarde y el sol del mediodía incidía directamente sobre el asfalto desierto. Se quedó un rato con la mirada fija y empezó a observar cómo ascendía una especie de vapor desde el suelo hacia el cielo. Si se fijaba podía ver hasta los remolinos formados por el calor. Era un espectáculo muy bonito. Descubrió que si se concentraba en ese vapor oia una especie de trompeta. Sorprendido siguió mirando y descubrió que era capaz de oir una voz… se oia muy bajo, pero si se concentraba podía escucharla. Parecía repetir siempre lo mismo, y era simultaneo a la trompeta. Se concentró más y más para descubrir que el sonido de la trompeta era monótono y no iba acorde con la voz. Parecían independientes, sin embargo parecían tener el mismo objeto.

Tras mucho concentrarse pudo descifrar el contenido de la voz que subía como el calor del asfalto hacia sus oidos. Decía algo así como… “a ton to lin ao” ¿Sería un mantra oriental, se preguntó Edelmiro. “tugil ipo ias” parecía seguir… y las trompetas de fondo. Cada vez lo notaba más cerca, hasta que oyó un golpe contra el cristal de su izquierda. ¿Quién osaba sacarle de su concentración? Miró hacia donde venía la agresión y ya pudo ver un coche parado tocando el claxon y el conductor gritando hasta desgañitarse. Decía “Tú, Gilipollas!!!! Atontolinao!!! Me quieres cobrar?!?!?!!?”. En ese preciso instante Edelmiro se dió cuenta de que el calor del asfalto era independiente del sonido de la voz y de las trompetas. Cuyo origen parecía estar en el coche de su izquierda. “Llevo 5 minutos mirando tu cara de lerdo!! Me quieres cobrar?!”. “Usted disculpe” dijo el controlador, “Por un momento he sufrido un rapto místico”. “Un rapto místico..? Un rapto místico…? No si aun le voy a dar una paliza!”. Edelmiro se fijó en el individuo de la izquierda, era un hombre grande, fuerte y con el pelo rubio y rizado. Para ser tan grande iba en un coche pequeñito. Un utilitario de esos de Peugeot. “Le ruego que no se ponga tan irascible, señor. Que uno es un profesional”. “No, si aún le tengo que arrancar la cabeza! -contestó el rubio- Me dice cuanto le debo, subnormal?” a lo que Edelmiro, con cierto miedo malamente disimulado le dijo “Un euro con cincuenta” y se alegró de que la cabina le cubriera hasta la cintura ya que así no se le veian las piernas temblando. El bestia del conductor le lanzó las monedas y salió picando ruedas.

Hacía ya 10 minutos que se había perdido en el horizonte el coche y Edelmiro comenzó a perder el tono rojo de su cara producido por la vergüenza y el tembleque de las piernas. Una vez hubo remitido completamente, decidió no dirigir su mirada al asfalto por miedo a que le volviera a ocurrir. Además, le dolían los ojos por tenerlos tan fijos durante tanto tiempo. Es por ello que comenzó a mirar por la cabina buscando algo con lo que entretenerse. Vió el libro y se acordó de pronto de su compañera. Miró por el cristal de su derecha y la vió, ahí estaba su pelo rizado moviéndose. Pensó en ir a verla. Fue a levantarse y se acordó del vigilante. Miró por todos lados mientras se levantaba. Cogió el cabasse y lo puso, junto con el libro, encima de su silla. Luego pensó que sería poco y puso también el abrigo. Buscando qué más poner descubrió un pequeño botiquín en un rincón. Decidió ponerlo encima de la silla pero estaba fijo en la pared. Así que harto de estar ahí dentro abrió la puerta y antes de dar un paso sonó la maldita voz “Fuensanta… qué es lo que está haciendo?”. Con cierto fastidio contestó “A ver a mi compañera!”. Tras unas risitas oyó que contestaba “Te ha gustado Aurora, eh? Anda, ve!!”. “Así que se llama Aurora”, pensó. Con ese nuevo dato se encaminó hacia la cabina de su compañera. Pasó la primera, pasó la segunda… y al llegar a la tercera vió que no había nadie en la cabina que le correspondía. Corrió hasta allí para comprobar que tenía puesto un cartel donde se podía leer “Estoy en el baño”. “Bueno -pensó- esperaré”.

En eso estaba cuando vió que un coche se acercaba en la lejanía. “Vaya por Dios!!”, y dándose cuenta de que estaba solo corrió hasta su cabina como alma que lleva el diablo. Llegó con el tiempo justito para quitar el cabasse, el libro, el abrigo, sentarse y respirar un poco. Al mirar a su izquierda descubrió a una mujer despampanante con mirada desafiante y vestida como si hiciera mucho mucho calor. Por un momento Edelmiro comprendió a la chica porque al verla él mismo sintió mucho mucho calor y pensó “Si paso yo este calor estando cerca, ella que es la misma fuente de calor debe de estar la pobrecita quemándose continuamente”. Tanto le gustó que la empezó a mirar embobado sin acertar a decir una palabra. La chica empezó a sonreir coqueta mientras el coche iba avanzando lentamente, muuy lentamente, como si temiera despertarle. Cuando logró pasar todo el coche al otro lado de la barrera aceleró y se fue sin pagar.

Se tiró embobado cinco segundos más antes de que la voz, esa maldita voz le despertó con un grito “Idiota!! Has dejado que se te colara uno!! Se te descontará del sueldo!!”. “Pero es que estaba buenísima” pensó más que contestó Edelmiro.

Abochornado por el día que llevaba, no se atrevió a volver a salir de la cabina. Ni siquiera para ir a ver a Aurora. Como no pudo ser de otra forma no volvió a pasar ningún coche en todo el día, por lo que decidió releer la carta que le habían dado el día anterior. La buscó debajo del teclado donde la dejó el día anterior. Pero en su lugar encontró un sobre cerrado con una K y una N grandes escritas en el medio. Sin comprender nada abrió el sobre. Era una carta idéntica a la del día anterior salvo por el contenido, que empezaba así:

El saber no ocupa lugar, pero sí tiempo

Hoy me he levantado con la sensación de haber sido apaleado con maderas de una caja de fresas por un grupo de enanos furibundos, es decir, no muy dolorido pero con gran malestar y profundo cansancio. El motivo no es otro que mi gran conocimiento de cacharros informáticos. Este conocimiento no sé si será excesivamente grande, yo creo que no (y os ruego que no lo tomeis como falsa modestia), lo que ocurre es que tengo más tablas en ciertos asuntos que otras personas en asuntos tan peliagudos como reinstalar el sistema operativo (Vaalee!! Aceptamos Windows como Sistema Operativooo…) en un ordenador.

Atrás quedaron las tardes de sudores fríos tras un jugueteo insensato con la maldita aplicación de MS-DOS fdisk, o las promesas repetidas hasta la saciedad a mi pobre hermana Lourdes diciéndole que si el ordenador no arrancaba nada tenía que ver con mi afán por reparticionar el disco duro. O mis largas horas intentando instalar el Win95 sin disketera. El caso es que todos estos trapicheos me han dado un bagaje que se vuelve precioso para algunas personas que les resulta una pendiente demasiado empinada hacer algo tan sencillo para una persona más experimentada como es reinstalar el susodicho sistema de ventanas.

Resulta que debido a estos pequeños conocimientos ayer me personé en casa de mis queridos amigos Cristina y Fernando para hacer una limpia completa de su ordenador. Cosa que hice con mucho gusto y que comencé a las 20:30 de la tarde y no terminé antes de las 00:30. El motivo de esta tardanza es de lo más variado. Desde lo que tardé en instalar el “Incredimail” (que todavía da error… no sé que puede pasar) hasta los momentos de descanso con los los hijos del mencionado matrimonio (cuyo hijo mayor tiene 5 años). Y como no hay mal que por bien no venga me dieron una cena estupenda de lo más amena.

Al final se lo dejé todo listo y preparado, o al menos la mayoría, porque aún coleaban algunas cosas. Y les prohibí el instalarse programas con addware (los pobrecitos me miraban con cara de decir ¿y qué es eso?).

Antes tuve una jornada de trabajo de lo más ajetreada, me estuvieron llevando de aquí para allá. Y la comida fue con mi querida madre y dos de mis queridas hermanas.

He de decir que chufa sufrió un pequeño percance hace un par de días, resulta que (no sé aún muy bien cómo) se pilló una pata y tuvieron que llevarla a urgencias. La pobre lloraba, por lo visto, como una descosida y le tuvieron que extirpar la uña que se le partió y ponerle un par de puntos para cortar la hemorragia. La pobre iba con una venda blanca que contrataba con su negro pelaje y que paseaba orgullosa por la calle cuando salía a dar una vuelta. El caso es que se la quitaron ayer y hoy estaba estupendamente aunque tiene una otitis de caballo y le han recetado unos antibióticos de elefante. La pobre no sale de una y ya está en otra. Y lo que más me sorprende es que nunca se queja y siempre está dispuesta, a su avanzada edad (en enero cumple 10 años), a jugar y correr por el pasillo. Yo de mayor quiero tener el caracter de mi perra chufa.

Y ya estamos en diciembre… la Navidad está a la vuelta de la esquina y en las proximidades a la casa de mi madre han puesto unos carteles de luz de neón con varias palabras inconexas referentes a lo que un artista muy famoso -cuyo nombre no sé- entiende por la Navidad. Entre esas palabras se encuentra, como no puede ser de otra forma, ASTRACÁN. La verdad es que no me sorprende, porque no existe vehículo en el mundo con mayor arrojo, mayor fuerza, más alegría y más simpatía que mi querido coche. La verdad es que pensaba que la gente se iba a agolpar sobre el coche pidiendo que les atropellara un pie el famoso coche, pero no ha sido así, la gente (muy respetuosamente) ha tenido a bien no atosigar a lo que ya es una leyenda en el mundo del motor. Al alcalde no me queda más que reconocer su buen gusto por poner el nombre de mi coche, pero preguntarle porqué están palabras como lujuria en toda esa lista de buenas intenciones.

Edelmiro se despertó cuando su ya amigo altavoz oculto le despertó con la voz de la señorita de siempre. No había abierto el cabasse y no había sacado su comida. “Mejor – pensó- así adelgazo”. Cuando logró recoger todo vió que Aurora ya se había ido otra vez. “Algún día la conoceré… algún día” se dijo mientras recogía el plumas del suelo.

Comments

11 responses to “Mis problemas con las mujeres”

  1. Myriam Avatar
    Myriam

    :razz::razz::lol:
    Carlos ya veo que hay más gente que “te invita a cenar” a cambio de tus servicios!!!!!

  2. KarlanKas Avatar

    😎 Vais a lograr que engorde aún más!!:wink:

    A mi me gusta pensar que es más por mi compañía…:smile:

  3. Gulph Avatar
    Gulph

    Ños, cada vez ke entro me da la sensación de ke has cambiado el aspecto 😀

    Al menos, el de hoy es distinto ke el del lunes 😛

  4. KarlanKas Avatar

    Gulph!!

    Qué alegría leerte!! Pensaba que de la plataforma “Lauri es gay. Enterate ya!” sólo Si| me leia!! La verdad es que procuro ir añadiendo cosas… pero del lunes a aquí sólo he cambiado las encuestas…

    Saludos!:wink:

  5. Gulph Avatar
    Gulph

    Yeah 😎

    Pobrico Edelmiro, por cierto… xD

  6. KarlanKas Avatar

    Pobrico, pobrico…:cry:

  7. Ruben Avatar
    Ruben

    😯
    Eres un maestro de los ceros y los unos y todos lo sabemos por eso nos hemos acostumbrado a llamarte cuando se nos cuelga cualquier cosa q suene a “güindos”…(muy chulo lo del codigo de seguridad eh!)

  8. KarlanKas Avatar

    Jejeje! Todavía me acuerdo de cuando instalé el windows 98 en tu portatil con diskettes… además lo hice sólo con un diskette (no tenía más). Comprimiendo la carpeta en disketes y apenas se generaba uno lo copiaba en tu portatil y lo borraba para meterlo en mi PC y grabar el siguiente volumen… me llevó tiempo, pero al final quedó estupendo, eh? (pobrecito el que te lo compró).

    Lo del código de seguridad lo saqué de http://coffelius.arabandalucia.com/index.php?p=9

    Un saludet!

  9. KarlanKas Avatar

    Había un problemita con los comentarios y ya está resuelto…

  10. mdc Avatar
    mdc

    asdfg…!

  11. KarlanKas Avatar
    KarlanKas

    Deshabilito los mensajes por la cantidad de spam rarísimo que está recibiendo esta entrada.