Author: KarlanKas

  • Atascos

    Realmente es curioso el tema de los atascos. No tienen una causa concreta y su resolución también se debe a razones desconocidas para el común de los mortales. El pasar un cruce de atascos para llegar a una avenida desprovista de ningún tráfico es algo tan frecuente que hace sospechar en la posibilidad de un pinzamiento espacio temporal o algo similar.

    Esta mañana me he visto sumido en uno, es normal. A las horas a las que salgo de casa sería raro no meterme en uno. Además, ya lo comenté hace poco. Lo que vengo a reseñar hoy es lo histéricas que son ciertas personas cuando se les somete a la presión de un atasco. El primer caso es una rabieta de un niño enfadado, lo cual no chocaría si no fuera porque el “niño enfadado” era un señor de 40 años con un coche de 5 metros. Resulta que iba yo tan feliz por mi derecha cuando veo a lo lejos un coche parado tapando mi posible avance, por lo que decido mirar por el retrovisor, poner el intermitente y ponerme en el carril de la izquierda que estaba parado por el semáforo. El coche que estaba llegando al final de la cola, al ver que me ponía por delante de él se ha debido desesperar y ha optado por ponerse en el carril de la derecha, detrás del coche parado para, a continuación, pasarse (con el semáforo en verde) a mi carril delante de mí. Yo le he dejado pasar pero no entiendo los motivos que le han llevado a querer estar por delante. Es, como os comento la rabieta de un niño de 40 años. (more…)

  • Calentamiento global

    Ayer monté en Astracán por la mañana a las 8:40 presto a ir al trabajo. Saqué el coche del sitio donde lo había aparcado sin problemas. Esto es una cosa que cada vez me sorprende más. Cómo soy capaz de sacar el coche sin darme un golpe, o como logro hacer que el coche pase por sitios estrechos sin chocarme. Es decir, el cómo soy consciente de las dimensiones del vehículo en cuestión. El caso es que en cuanto saqué el coche de su sitio tuve el honor de pasar a formar parte de los famosos atascos de la capital de España. Realmente es emocionante el ser parte de algo tan grande y tantas veces mencionado en los corrillos de empresa. Esa sensación dura sólo los 4 primeros minutos, pasados los cuales uno intenta no caer en la desesperación intentando convencerse de que se está tan ricamente oyendo la radio mientras espera. Y lo consigues! estás tan feliz oyendo la radio interrumpida a veces por los pitidos de algún energúmeno. (more…)

  • Corte de pelo

    La verdad es que siempre he sido algo paradete. No lo puedo negar. en cuanto me enfrento a alguien con un mostrador por delante y un boligrafo en la mano no soy yo mismo. Me siento como el alumno al que le van a calificar las respuestas que de. Y esto unido a una piedad mal entendida hace que vaya por la calle con un corte de pelo que echa de espaldas.

    Después de mucho tiempo remoloneando por fín me decidí a ir al peluquero. Sería injusto decir que la idea partió de mí. Fue Maribel la que, después de insistir muchísimo me dió el ultimatum de que o me cortaba el pelo o ella misma me arrancaba una a una las canas que tengo. Como quiera que sé que cumple sus amenazas unido a que me duele bastante que me arranquen la cabellera y como ultimamente me han salido más canas de las que me gustaría reconocer, decidí ir a pedir hora a la peluquería de al lado de casa. Es una de estas peluquerías de caballeros de tipo B. Las de tipo A son las barberías de toda la vida, con el tipo de bata blanca y navaja en la mano que habla de fútbol y escupe si la necesidad de seguir hablando lo exige. En cambio las de tipo B son peluquerías de diseño, decorado con colores grises y olor a no sé qué. Con peluqueros uniformados de color negro y peinados curiosos. Con hilo musical y servicio de tinte. Una barbería amariconada, vamos. (more…)

  • Comida en el VIPS

    Ayer viernes, por una falta de logistica por mi parte, tuve que comer solo. La verdad es que fui bastante estúpido, porque a cada persona que me proponía comer con ella le decía que no pensando que iba a comer con una tercera. Al final dió la 1.30 y me dí cuenta de que no tenía a nadie con quién comer. Así que me hice a la idea de que cuando llegaran las 2 me iría a comer solo a la cafetería VIPS de Ortega y Gasset. A mí lo de comer solo no me importa en absoluto. Es como, parafraseando a Woody Allen, comer con la persona a la que más quieres en el mundo. Puedes leer mientras comes, no tienes que esperar a que el de enfrente termine, no tienes que ofrecer a nadie de tu plato… ¡es casi perfecto! digo casi porque siempre me gusta más comer acompañado, pero la sensación de poderío que da el comer en la soledad de un bullicio es algo de lo más apetecible de vez en cuando.
    (more…)

  • Feliz vuelta a la rutina

    Qué barbaridad!

    La de cosas que se pueden hacer en una semana. En esta última semana he hecho tantas cosas que ya estoy un poco cansado de variar. Si os he de ser sincero estoy contento por volver a hacer lo de siempre. Bueno, esta mañana me he despertado un poco desorientado. Resulta que ayer encendí el despertador (está integrado en la cadena de música) y ni miré la hora que estaba puesta pensando que estaría bien.

    Resulta que suena el mismo a las 7.30 y, tras unos segundos de preguntarmepor qué estaba Jimenez Losantos en mi habitación hablando a voz en grito me he dado cuenta de que era el despertador. He abierto los ojos y los he dirigido a mi reloj de muñeca. Marcaba las 7.33. Y ahí he empezado un bucle infinito consistente en mirar la hora, preguntarme si era pronto o tarde, decidir que para saber eso tenía que mirar la hora y volver a empezar… así he estado cerca de 2 minutos cuando, consciente de que yo solo no iba a poder descubrirlo, me he levantado y he visto a [censurado] que al verme se ha sorprendido y me ha preguntado si quería entrar yo antes en la ducha. Le he dicho que no, pero en seguida he pensado “Y si esta es mi hora de levantarme?” entonces le he dicho corriendo que sí. Luego he pensado que tal vez la respuesta era no entonces le he dicho: “No lo sé, a qué hora me suelo levantar?” y entonces la persona referida lo ha entendido todo. Y me ha dicho: “Te llamas Carlos, sales con Maribel desde hace un montón, trabajas en una Notaría y conduces a Astracán”. “Ah! A Astracán!!” Le he contestado yo empezando a entender algo. Y ha seguido diciendo “Y la hora a la que te sueles levantar es un poco más tarde de esta hora”. “Entonces -le he preguntado- ¿me puedo acostar un rato más?”. Él, incrédulo aún por el despiste que llevaba me ha contestado que sí, que me solía levantar a las 8. Ya más tranquilo me acosté, pero en seguida me he vuelto a preocupar. ¿Y cual era mi modus operandi? Me levantaba y desayunaba o me duchaba antes? Dios mío, no puede ser que con una semana de hoteles se me haya olvidado el protocolo de actuación en caso de trabajar un día cualquiera. Al final, como no me aclaraba me he levantado a las 7.50 y he desayunado (para no interferir en la rutina su por algún casual no desayunaba en casa). Luego me he metido a las 8.00 en la ducha (el como ducharme lo tenía claro porque lo había seguido haciendo durante estas minivacaciones), luego me he afeitado (cosa que es dificil de olvidar) con mucho cuidado y ya me he acordado de que tenía que sacar la tabla y la plancha para quitar las arrugas de la camisa blanca que me iba a poner.

    Realmente es un engorro esto de planchar. Es aburrido e ingrato. Ya te puedes tirar 3 cuartos de hora que te pueden quedar tropecientas arrugas. Menos mal que he podido hablar con la persona esta que me ha aclarado mi vida (no me tenía que haber dicho que salía con Maribel. Eso ya lo sabía! Imaginaos que se me olvida! El susto que me puedo dar en el hotel al despertarme al lado de ella! No por ella, sino por estar al lado de una mujer extraña. Y luego ponerte a pensar que tal vez pudiera venir el novio de ella y pegarme. Menos mal que el novio era yo y no me gusta pegarme con nadie -y menos conmigo- porque si no… El caso es que eso no se ha dado porque me acordaba de que salía con tan santa mujer.

    El caso es que hemos estado hablando de la boda de Eduardo y Belén y de todo lo que ha entrañado en la vida propia del grupo de amigos. Para empezar ha entrañado un viaje a Sevilla y olé que no nos esperabamos… o que sí nos esperabamos pero que no sabíamos muy bien cómo hacer. El que no se lo esperaba era el pobre Astracán.

    Luego sigo que me voy a comer… ¡¡tengo hambre!! Eso tampoco se me ha olvidado!! 😉