Author: KarlanKas

  • Un día atareado

    El pasado domingo me dejé las gafas en casa de mi hermana. Eso no tendría mayor importancia si no fuera porque la resolución de mi pantalla es de 1200 x 1024, la tabla de la mesa me llega por el diafragma (esto lo lee un experto en posturitas trabajando… cómo se llama? ergonomista? y me mata) y el fondo de la mesa mide 80 cm. Es curioso que la conjunción de 3 aspectos en principio buenos me hagan la vida imposible de esta manera. Las letras las veo como manchitas en un fondo blanco. Es una forma de poner a prueba mis dotes taquigráficas porque no veo un pimiento de lo que escribo en la pantalla. Podría haber traido mis gafas antiguas, pero les falta un cristal y, claro, alguien que entra en una notaría con pantallas planas, ordenadores minúsculos, mesas de caoba… y ve a un oficial con unas gafas sin cristal y pensaría “este notario es un negrero! Ni siquiera da dinero a este pobre chico para hacerse unas gafas decentes!” y no sería justo. Así que seguiré escribiendo al tun tun que algo saldrá. Hombre, de vez en cuando acerco mi nariz a la pantalla y logro ver algo, pero la gente me mira raro. Daos cuenta de que la mesa, como ya he dicho, tiene 80 cm de fondo y me llega por el diafragma así que tengo que adoptar una postura de lo más peculiar. Eso a parte de la cara que pongo de inglés hablando con un jerezano. Es tal número que tengo que vigilar que no haya ningún cliente cerca para que no se asuste.

    Pues así y con esas resulta que ayer acompañé a Desi (síii… la chica con la profesión de más de 5 sílabas) a realizar unas gestiones que entrañaban que leyera un papel apoyado en una mesa puesto yo de pie. Os podeis imaginar! No veía un pimiento! Me tuve que agachar, enseñando mi incipientemente despoblada coronilla al que tenía enfrente para poder leer el papelito. Por cierto, no penseis mal, que es que tengo hipermetropía en el ojo derecho, por eso no veo bien de cerca, pero de lejos (con el ojo derecho) soy un águila. El caso es que así agachado pude leer el papel y actuar en consecuencia, pero la vergüenza la pasé. Así que en cuanto tenga arreglado el coche iré a buscar las gafas.

    Esa es otra! El coche! Resulta que vuelve a perder agua del radiador. Supongo que es otro manguito, y yo me pregunto ¿es que no lo podían haber cambiado también? Si veian que iba a estar igual de mal en un futuro próximo, deberían haberlo cambiado, no? pues no. Porque si lo cambian con los otros dos pierden horas de mano de obra, y la cosa está muy mal. Por otra parte me estoy dando cuenta de que esto de la mecánica es una especie de funcionariado: Hacen sólo lo estrictamente necesario, nada de iniciativas propias. Aquí se hace sólo lo que en principio se había pensado. Todo lo que sea preventivo es una pérdida de tiempo y merece el destierro la persona a la que se le ocurra algo así.

    Es un rollo esto del notificador de nuevo mensaje. Prometo arreglarlo hoy mismo. Para que no hagais el viaje en vano os publico esta primera parte y luego publicaré el final.

  • Estoy de mal humor, debe de ser que ya es lunes

    Por desgracia todo lo bueno se acaba y hemos de decir que el magnífico y nunca suficientemente aprovechado fin de semana, se ha acabado. Bueno, era algo que ya se veía venir desde el viernes, incluso los más avispados lo sabíamos desde el martes, cuando vimos que el lunes había pasado tan rápido.

    Hoy lunes, sin ganas de trabajar echamos la vista atrás y qué nos encontramos? muchas veces es horroroso echar la vista atrás porque nos damos cuenta de que no hemos hecho absolutamente nada de provecho. Y ya lo peor es cuando no hemos hecho nada de provecho y además no hemos dormido bien. Ahí ya sí que nos vamos a trabajar con el cabreo latente… nosotros ignoramos que está ahí pero ahú está, con su reloj digital de números rojos y todo… esperando a que se de la situación propicia, algo aparentemente inocente puede desencadenar un enfado sordo y furibundo. Sordo, sí, pero furibundo. Y ocurre cuando te llega la secretaria y te pregunta “¿Qué tal el fin de semana?” y entonces, a la hora de ir a echar mano de tus recuerdos das con la bomba de cabreo. Esa en la que el explosivo es “No hice absolutamente nada” y la metralla es “Y me gasté, no sé en qué, 200 euros”. Pero es una bomba como la de Muroroa, es decir, (more…)

  • No os lo vais a creer, pero… hoy es viernes!!!

    Tras una espera demasiado larga, tras varios momentos de hastío, tras varias luchas contra el cansancio, el sueño y el calor hemos llegado al viernes. Estará contento, pensareis, pero si he de ser sincero diré que no tanto como debiera. Son muchos años de engaños continuos, son muchas semanas de alegrarse por la llegada del viernes sin reparar en que tras el viernes llega siempre el sábado (¡bien!), tras el sábado el domingo (¡bien!) y tras el domingo? siempre siempre? llega? el lunes! (¡mal!). Y ya nos podemos poner como queramos que el traicionero viernes nos llevará de la mano hasta el lunes, de forma inexcusable y fulminante. Hay casos de gente que le ha causado tanto stress pensar en estas cosas, el darse cuenta de que el otrora amable viernes es en realidad un agente doble de la semana, que sus músculos se han empezado a agarrotar, a endurecer, a contraer de tal manera que les ha llegado a ocasionar dolores de cabeza e, incluso, a que se le entumezcan las manos y brazos.

    Sin ir más lejos (ya que si no no podría escribir estas líneas) os contaré que a Maribel le lleva ocurriendo esto varias semanas. ¿qué digo? varios meses? bastantes! El pensar que el lunes llegaba, por muy seria que se pusiese, hacía que sus músculos se montaran unos encima de otros. (more…)

  • Un nuevo mes!

    Ayer hizo calor. Mucho calor. Un calor asfixiante. Durante todo el día, pero en especial a las 16.30 horas. Hora a la que fui a buscar el coche. Cuando estaba al lado de la puerta del mismo, en una calle de un solo sentido y de un solo carril, observé que un coche paraba. En seguida me percaté de su intención de aparcar en la plaza que iba a desocupar. Raudo, para detener la circulación lo menos posible, abrí la puerta del coche y, sin pensar, me metí dentro. Lo que ocurrió a continuación no puede ser más que pesadilla de un personaje de un poema de Gloria Fuertes. El habitáculo me recibió con una bofetada de calor asfixiante. Tan fuerte fue el tortazo que los pelos del flequillo (normalmente caidos) se levantaron y se empezaron a rizar como si cerca de una llama estuvieran. Las glándulas sudoríparas de todo mi cuerpo soltaron su contenido en un vano intento de detener lo que, irremisiblemente, ya había comenzado. Como consecuencia de dicha reacción mis ojos se vieron cegados, momentaneamente, por el sudor que bajaba a riadas saltándo la natural protección de las cejas y llegando a la misma córnea tras superar la última barrera de las pestañas. Por último mi consciencia se vió seriamente comprometida y lo único que acertaba a pensar era una frase “que calor, Dios mío, qué calor” que repetía como letanía, como mantra, en un vano intento de conjurar dicha situación. (more…)

  • La maldita Hacienda Pública!

    Ayer fue uno de esos días cansados cansados. Y no lo fue por el exceso de trabajo o por recorrer corriendo todo el paseo de la castellana. Fue cansado por el maldito calor que hizo antes de ayer por la noche. Re sulta que hacía tanto calor que me fue dificil conciliar el sueño. Llegados a este punto, como tenía que levantarme a las 6.30 a.m. (Dios mío! Cada vez que lo leo no me lo creo… ¿yo levantándome a esas horas?) pues dormí más bien poco.

    Tras este breve sueño conduje mi magnífico Opel Astra (lo que no entiendo es que Opel sea de General Motors, es decir, Americana y sin embargo lo vendan como alemana… claro que debe de ser como SEAT, que lo venden como español y en realidad es alemana. Y es que en el mundo de los negocios poco hay auténtico… hasta el Gazpacho Alvalle es de Pepsi… no sé hasta donde vamos a ir a parar!!), el caso es que llegué hasta mi lugar de trabajo a las 8 de la mañana, olvidando que tenía que ir a trabajar esa tarde. Horror! tenía que haber entrado a las 9.30!! Ya vuelvo a tener 9 horas de jornada laboral!! Y ya solo pensar esto uno se va cansando. Luego además con la preocupación de tener que hacer la declaración de la renta. Pensando uno si le saldrá a pagar o a devolver… inventando mil triquiñuelas para conseguir el dinero en caso de tener que pagar…

    El caso es que con esos pensamientos peregrinos y el trabajo uno fue pasando la mañana. Por fín llegó la hora de comer. Momento que aproveché entonces para ir a comer con mis queridos amigos Luis y Jaime. Nacho (el tercero con el que solemos quedar a comer… bueno, más bien es el cuarto porque Luis, Jaime y yo… ya somos 3. Claro que queda feo no ponerme a mí el último… casi mejor que digo el primero y así quedo fenomenal. Eso es!) no pudo ir porque tenía rehabilitación de la mano. ¿Que por qué tenía rehabilitación? ¿Que qué le ha pasado? No nos lo ha querido decir, pero yo tengo una teoría:

    Resulta que el otro día perdió todos los datos de su ordenador. Fue a instalar un programa y resulta que en vez de hacer el proceso habitual que todos hacemos :

    aceptar->siguiente ->siguiente ->siguiente ->siguiente ->Terminar

    hizo otro camino del tipo de :

    aceptar ->siguiente ->siguiente ->Atrás ->Siguiente ->siguiente ->siguiente -> Migas de bocadillo de chorizo sobre el teclado ->limpieza de espacio inter-teclado con la lengua -> calambrazo en la lengua -> reinico del ordenador para evitar el cortocircuito -> pérdida de información del disco duro

    Y claro, dolorido aún por el calambrazo intentó recuperar la información sin ningún éxito. Y ante tal desesperación golpeó con toda su fuerza (que es mucha) la puerta de la caja de caudales de su despacho (sita en un emplazamiento secreto que no voy a desvelar, pero que diré que no es detrás del tercer cuadrito de la pared de la derecha de su despacho según se entra por la puerta que da a la sala de espera…). Y claro, sus tiernas falanges, lejos de resistir el embite decidieron claudicar ante tal golpetazo llegando alguna, incluso, a partirse; aunque, según comentan las malas lenguas, lo hicieron solo para hacerse notar. Nacho que es una persona inteligente, en seguida se dió cuenta de uqe lo que hizo fue una tontería, así que se avergonzó por dos cosas: por haber roto la caja de caudales y por comprar una caja de caudales tan endeble que se puede romper con un simple puñetazo).

    Como podeis imaginar, cuando le llamamos para ver si podía quedar para comer contestó como pudo -con la lengua todavía dormida por el calambrazo y la mano hecha una estatua de Chillida- haciendonos ver que iba a ser imposible. Así que sólo comimos en el vips de lópez de hoyos con velázquez (a parte de un montón de gente que no conocíamos) Jaime, Luis y yo.

    Y la verdad es que fue una suerte para Nacho que no pudiera venir, porque nos tuvieron un montón de tiempo esperando. Eso sí, la niña que colocaba a los comensales que iban llegando era muy simpática, pero llegó a desesperarnos de manera sinigual:

    – Mirad chicos, es que la cocina está a tope y me han dicho que no se puede pasar a más gente al comedor.
    – Ya, pero es que llevamos 45 minutos esperando de pie!
    – Si lo sé, pero son ordenes de arriba -nos dice con cara de no poder luchar contra los elementos. Lo que tampoco nos dice es que si los de “arriba” están sentados o no. Apuesto a que sí.
    – Ya, pero y si nos sientas y prometemos no pedir nada hasta dentro de 10 minutos?
    – No, lo lamento! Va a ser imposible! -En ese momento a Luis le da un vahido por falta de cerveza en su cuerpo… bueno, por falta de cerveza y por exceso de calor!
    -Pero…
    – Que no, jopetas! Que os espereis!! -conscientes del deshonor que supondría retirarnos a comer a otro restaurante siendo los primeros en la fila y habiendo estado esperando 45 minutos, decidimos mantener nuestras posiciones. Al cabo de 2 minutos (vaya si trabaja rápido la cocina) nos sientan en una mesa. Tras comer como si no lo hubiesemos hecho en la vida aplaudimos la valentía de Luis al pedir unos “Muslos de pollo rellenos de arroz salvaje” (criptico nombre que, tras el mismo, se escondían unos muslos de pollo con arroz brillante) ya que por lo visto estaba muy bueno.

    Tras la comida, el trabajo vespertino y tras este me fui a buscar a Maribel al trabajo. Gracias a Dios no había casi atasco y llegué en un pispas. La vuelta también fue rápida. Fuimos a Alcampo y compramos un ventilador, unas alfombrillas para el coche, 4 botellas de cocacola light de 2 litros y un ambientador de salón. Si la cajera hubiese tratado de encontrar una relación entre tales objetos o desprender una pauta de comportamiento por la compra de los mismos probablemente se habría vuelto loca. Tras comprar las alfombrillas las puse en el coche. Por fín tengo alfombrillas nuevas!! No son demasiado bonitas pero el pie no se me engancha que es lo importante. Al sacar las antiguas me hice una idea muy aproximada de lo que siente un arqueologo al desenterrar algo realmente antiguo… que barbaridad! qué viejas estaban!

    Felices por las compras realizadas nos fuimos a tomar una cocacola y a hablar un poco de las cosas estas que nos son de interés. Tras lo cual nos fuimos a casa. Allí vi la película de “13 días”. Recreación de la crisis de los misiles que me tuvo enganchado hasta que terminó a las 00:45, momento en el que Miguel me dijo: “¿Hacemos la declaración de la Renta?” Sabedor de que hoy era el último día para su presentación decidí que tal vez sería la mejor opción a pesar de la hora.

    Tardamos menos de lo previsto en hacerla gracias a la magnífica historia del certificado digital. El programa para ayudar a hacer la declaración se conecta a Hacienda, descarga tus datos y los plasma en la declaración. Hay detalles que no hace del todo bien, pero para una declaración estandar es perfecta. A Miguel no le pareció tan bien porque le salía a pagar. Estuvimos buscando las vueltas para que no le saliera a pagar pero no hubo solución. El único problema fue el intentar pagarlo por internet. Nos dijo que sólo estaba operativo de 2 de la mañana a 23 horas. Eran las dos menos cuarto por lo que decidimos esperar y mientras hacer la mía.

    A mi me salió a devolver, pero el programilla no incluyó mis cuotas a la mutua de abogados, por lo que tuve que introducirlo yo, así como mis cuotas al colegio de abogados. Tras arreglar esto salió a devolver una cantidad que hará que afronte mi veraneo con dinero de bolsillo (vamos, que me dará para un par de helados).

    Hecho esto decidimos conectarnos para pagar la de Miguel. Primero que si teniamos que introducir un código del banco, luego que si no lo tenías, pagarlo por domiciliación. Pero resulta que el Banco de Miguel no estaba incluido en la lista, por lo que optamos por pagar con tarjeta. Yo pensaba que la tarjeta VISA era la tarjeta VISA sin mas, pero no… había que poner el banco emisor de la misma ¿Y si era una AMEX? ¿Y si no estaba en la lista tu banco? Pues nada, te habría tocado hacer lo que a Miguel, imprimirla y llevarla hoy al banco. Pero y si la impresora no imprime? ¿Os ha pasado alguna vez el que la impresora no imprima a las 2 de la mañana? Es realmente desesperante! lo intentamos de todas las maneras y nada. Al final tuvimos que sacar el cartucho y limpiar la boquilla con after shave de La Toja (os lo recomiendo! va muy bien para estas cosas y deja el papel impreso con un estupendo olor).

    El caso es que a las 2.40 logramos tenerlo todo listo. Parece que Hacienda no se conforma con quitarnos el dinero, sino que además nos quiere quitar el sueño. Y cuando tenga Miguel que ir a hacer cola para pagar la declaración, también nos quitará el tiempo. Como los señores grises del libro de Momo. Así que no me hago responsable del estado en el que pueda encontrarme hoy.

    Y es que… Hacienda somos tontos!