Era un jueves como hoy, Pablito Repollo salió de su casa con el propósito de encontrarse con su amigo Antonio Gaviota en la plaza mayor de Valdezarzos, su pueblo natal. Un pueblo de no más de ochocientos habitantes en uno de los sitios más llanos de toda La Mancha.
Pablito y Antonio eran dos milagros de la sociedad moderna. En un tiempo en el que la población rural abandona sus casas y cosechas y se van a las ciudades en busca de una mejor suerte, sus padres siguieron el camino contrario hace ya 8 años. Ellos no lo recuerdan porque nacieron aquí, es más, fueron concebidos aquí. Para ellos todo el mundo es este pueblo, no conocen más, no saben lo que es un gran almacén, o un teatro o un cine, también desconocen el sentido de la expresión embotellamiento o lo que es un semáforo o, incluso, que haya gente que mata a otros. No lo saben en gran medida porque en este pueblo no llegan las ondas hercianas de los canales de televisión, hacer que llegaran habría sido un gasto muy grande para las compañías y, por otro lado, inútil ya que nadie en dicho pueblo tiene televisión. (more…)
