Category: Cosas de mi vida

  • Perder la llave del ordenador

    Es increible!

    Nunca jamás pensé que podría pasarme a mi! Y esto me pasa por apuntarme a todos los avances tecnológicos!! Resulta que ayer no pude usar el ordenador. “¿Qué le pasaba?” os preguntareis, “¿Está roto?” Pues no, funcionaba estupendamente! Todo iba con la precisión de un reloj suizo. Daba al botón de arrancar, se encendía, pasaba las distintas pantallas de presentación de Windows 2000, y llegaba a la pantalla de introducid el nombre y la clave. “¿Se te olvidó la clave de acceso?” Tampoco! Aun me la sé! Y cuando fui a teclearla… no salía una sóla letra en la pantalla.

    Mi teclado, ese maravilloso teclado inalámbrico Logitech, regalo de mi muy querido amigo Pedro (y la siempre adorable Myriam) que no había fallado un solo día no funcionaba. Probé a reconectarlo a la base (un proceso sencillo) y nada, lo hice mil veces pero nada! El caso es que la base recibía las instrucciones, porque las luces se encendían según encendía o apagaba las teclas especiales del teclado, pero no iba. Pensé que tal vez una letra se encasquillara, pero nada, probé todas las teclas y ninguna estaba mal. Ya con espanto pensé en las pilas, se las cambié sin ningún resultado positivo. Y por último usé el método que todos conocemos y usamos. No importa el nivel de conocimientos informáticos que se posean: me puse a aporrear el teclado como un loco! Y el caso es que pitó el ordenador. Eso que hace cuando has pulsado demasiadas teclas a la vez. Pero no salía nada en el campito de la contraseña: cerradura que impedía el acceso a mi querido ordenador.

    Total que tras desesperarme y apagar y volver a encender el ordenador, desconectando la fuente de alimentación, desconectando la regleta del enchufe, encomendándome a Santa Tecla para que aquello funcionara, me convencí de que no funcionaba y pasé al plan B: buscar otro teclado. Me puse a trastear por mi cuarto y encontré una placa de Pentium II con un procesador pinchado a 233 Mhz, una placa de Athlon de primera generación, una targeta gráfica GeForce2, una disquetera, mil tornillitos, un escaner viejo… Mil cosas, pero ninguna era un teclado. En seguida me di cuenta de que el teclado antiguo lo regalé. Conclusión: No puedo usar el ordenador. Es asqueroso el que no pueda usarlo por algo tan tonto como el teclado. Ahora entiendo por qué las BIOS tienen por defecto la opción de parar el arranque del ordenador si falta el teclado. Para ahorrarnos el disgusto!!

    Total que ví una película de Jean Cloude Van Damn (o como carajo se escriba) que no hizo sino reforzar mi desazón. En mi vida he visto nada más malo, es decir, peor. Sucesiones de golpes y persecuciones sin un hilo argumental claro.

    Total que está fenomenal eso del teclado inalámbrico, las lucecitas de neon y todas esas tonterías. Pero con mi PS1 de IBM nunca me falló el teclado. Es más, lo tuve durante 10 años sin que fallara un solo día. Y este va y falla en un mes. No es justo!!!

    Me pienso declarar retrógrado de la tecnología! 👿

  • Atascos

    Realmente es curioso el tema de los atascos. No tienen una causa concreta y su resolución también se debe a razones desconocidas para el común de los mortales. El pasar un cruce de atascos para llegar a una avenida desprovista de ningún tráfico es algo tan frecuente que hace sospechar en la posibilidad de un pinzamiento espacio temporal o algo similar.

    Esta mañana me he visto sumido en uno, es normal. A las horas a las que salgo de casa sería raro no meterme en uno. Además, ya lo comenté hace poco. Lo que vengo a reseñar hoy es lo histéricas que son ciertas personas cuando se les somete a la presión de un atasco. El primer caso es una rabieta de un niño enfadado, lo cual no chocaría si no fuera porque el “niño enfadado” era un señor de 40 años con un coche de 5 metros. Resulta que iba yo tan feliz por mi derecha cuando veo a lo lejos un coche parado tapando mi posible avance, por lo que decido mirar por el retrovisor, poner el intermitente y ponerme en el carril de la izquierda que estaba parado por el semáforo. El coche que estaba llegando al final de la cola, al ver que me ponía por delante de él se ha debido desesperar y ha optado por ponerse en el carril de la derecha, detrás del coche parado para, a continuación, pasarse (con el semáforo en verde) a mi carril delante de mí. Yo le he dejado pasar pero no entiendo los motivos que le han llevado a querer estar por delante. Es, como os comento la rabieta de un niño de 40 años. (more…)

  • Calentamiento global

    Ayer monté en Astracán por la mañana a las 8:40 presto a ir al trabajo. Saqué el coche del sitio donde lo había aparcado sin problemas. Esto es una cosa que cada vez me sorprende más. Cómo soy capaz de sacar el coche sin darme un golpe, o como logro hacer que el coche pase por sitios estrechos sin chocarme. Es decir, el cómo soy consciente de las dimensiones del vehículo en cuestión. El caso es que en cuanto saqué el coche de su sitio tuve el honor de pasar a formar parte de los famosos atascos de la capital de España. Realmente es emocionante el ser parte de algo tan grande y tantas veces mencionado en los corrillos de empresa. Esa sensación dura sólo los 4 primeros minutos, pasados los cuales uno intenta no caer en la desesperación intentando convencerse de que se está tan ricamente oyendo la radio mientras espera. Y lo consigues! estás tan feliz oyendo la radio interrumpida a veces por los pitidos de algún energúmeno. (more…)

  • Corte de pelo

    La verdad es que siempre he sido algo paradete. No lo puedo negar. en cuanto me enfrento a alguien con un mostrador por delante y un boligrafo en la mano no soy yo mismo. Me siento como el alumno al que le van a calificar las respuestas que de. Y esto unido a una piedad mal entendida hace que vaya por la calle con un corte de pelo que echa de espaldas.

    Después de mucho tiempo remoloneando por fín me decidí a ir al peluquero. Sería injusto decir que la idea partió de mí. Fue Maribel la que, después de insistir muchísimo me dió el ultimatum de que o me cortaba el pelo o ella misma me arrancaba una a una las canas que tengo. Como quiera que sé que cumple sus amenazas unido a que me duele bastante que me arranquen la cabellera y como ultimamente me han salido más canas de las que me gustaría reconocer, decidí ir a pedir hora a la peluquería de al lado de casa. Es una de estas peluquerías de caballeros de tipo B. Las de tipo A son las barberías de toda la vida, con el tipo de bata blanca y navaja en la mano que habla de fútbol y escupe si la necesidad de seguir hablando lo exige. En cambio las de tipo B son peluquerías de diseño, decorado con colores grises y olor a no sé qué. Con peluqueros uniformados de color negro y peinados curiosos. Con hilo musical y servicio de tinte. Una barbería amariconada, vamos. (more…)

  • Comida en el VIPS

    Ayer viernes, por una falta de logistica por mi parte, tuve que comer solo. La verdad es que fui bastante estúpido, porque a cada persona que me proponía comer con ella le decía que no pensando que iba a comer con una tercera. Al final dió la 1.30 y me dí cuenta de que no tenía a nadie con quién comer. Así que me hice a la idea de que cuando llegaran las 2 me iría a comer solo a la cafetería VIPS de Ortega y Gasset. A mí lo de comer solo no me importa en absoluto. Es como, parafraseando a Woody Allen, comer con la persona a la que más quieres en el mundo. Puedes leer mientras comes, no tienes que esperar a que el de enfrente termine, no tienes que ofrecer a nadie de tu plato… ¡es casi perfecto! digo casi porque siempre me gusta más comer acompañado, pero la sensación de poderío que da el comer en la soledad de un bullicio es algo de lo más apetecible de vez en cuando.
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